Capítulo 55: Un vacío inmenso

La luz de la mañana comenzaba a filtrarse por las ventanas del hospital, pero el frío y la desesperación no se disipaban. Paolo seguía en estado crítico, y yo no me había apartado de su lado ni un momento. Cada vez que cerraba los ojos, veía el momento en que cayó, la sangre manchando su ropa, su ro...

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