Capítulo 56: Adiós

Ana

La mañana del funeral de Paolo llegó con un peso aplastante. Abrí los ojos, y el dolor me golpeó con la misma intensidad que el día anterior. Me senté en la cama, rodeada de fotos y recuerdos. Cada imagen de Paolo y yo juntos era una herida abierta, una puñalada en el corazón. Respirar era difí...

Inicia sesión y continúa leyendo