Capítulo 60: No me dejes solo

El dolor era insoportable, cada contracción más fuerte que la anterior. Me aferraba a la mano de Luisa como si mi vida dependiera de ello, sintiendo cómo mi cuerpo se rompía y se reparaba simultáneamente. Las luces de la sala de operaciones eran cegadoras, y el ruido de los monitores, los murmullos ...

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