Capítulo 68: No caer sin luchar

La luz parpadeante del bombillo colgante era lo único que rompía la oscuridad de la celda. El dolor en mi cuerpo era constante, una mezcla de moretones y cortes que ardían con cada movimiento. Mateo y yo estábamos encadenados, exhaustos pero no derrotados. La tortura había sido intensa, diseñada par...

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