Capítulo 124 En el exterior.

Largos minutos después, Caroline abrió los ojos con pesadez, su vista borrosa enfocó un techo blanco y la luminosidad molesta de una larga lámpara. Pestañeó un par de veces, acostumbrándose a la luz.

—Así que sigues viva — escuchó la voz ronca y con algo de gracia del pelirrojo que no tardó en ubic...

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