
La heredera: Obsesión del millonario.
Sergio Rocha · En curso · 100.5k Palabras
Introducción
Capítulo 1
1:
“Has avergonzado a esta familia por última vez, Caroline, esta era una cena de negocios importante, y nuestros socios han tenido que escucharte tartamudear como una idiota intentando tan solo presentarte…eres mi hija mayor, la heredera de los O´Sullivan, y ni siquiera eres capaz de pronunciar bien tu propio nombre… y esta vez te hare saber las consecuencias. Has crecido dentro de la seguridad de los muros de la mansión familiar, mimada por los sirvientes, por tu primo Julius quien tiene que cargar el peso de tus errores, y tu hermana menor, pero eso ya no ocurrirá…he ordenado que preparen tus maletas con lo esencial, desde hoy te mudaras a un departamento que he comprado especialmente para ti cerca de la universidad que he elegido…pero vivirás completamente sola, nadie acudirá a ti a atenderte con tus crisis, debes de aprender a sobrevivir tu sola. Tendrás cubiertos los gastos de los alimentos y la gasolina para tu auto, y una mesada que espero que aprendas a administrar bien, Julius te visitará estrictamente solo una vez al mes solo para darme fe de que sigues viva…pero cuando comiences a lloriquear por tus crisis, o tus problemas de ansiedad, no habrá nadie allí para consolarte ni limpiarte las lágrimas, no podrás ver a tu hermana ni hablar con ella hasta que aprendas a hablar y comportarte como una persona normal, y no entrarás a esta casa de nuevo hasta que te conviertas en una heredera digna de los O´Sullivan.”
Aquellas eran las palabras que Clarence O´Sullivan le había dicho a su hija Caroline el día que la echó de la vieja mansión familiar. Y el hecho de que su padre ya tuviese un departamento listo para ella, tan solo significada que ya tenía tiempo esperando la oportunidad para echarla.
Aquella mañana, Caroline se peinaba su largo y lacio cabello negro, mientras sus ojos azules se quedaban fijos en el reflejo que el espejo le devolvía. Se había vestido con un vestido sencillo de tirantes en color celeste que le llegaba solo un poco arriba de las rodillas, y un cárdigan blanco que le cubría bien los hombros.
Ya eran tres meses desde que había sido expulsada de su hogar ancestral, y ahora frente al rector de la universidad de St Andrews, Caroline intentaba con todas sus fuerzas hablar correctamente.
—Mi pa-padre…me pi-pidió que le dijera, que lo llame, más ta-tarde… — dijo Caroline sintiéndose un completo fracaso al no lograr pronunciar una frase sin tartamudear.
Esa mañana se inscribía para comenzar sus estudios universitarios, y su padre tan solo la había llamado para decirle que debía presentarse personalmente con el rector, ya que no quería que terminara por avergonzarlo en la presentación escolar de los alumnos de nuevo ingreso.
La mirada del rector era seria; aquel tipo de mirada cargada de juicio que a una chica tímida como Caroline la hacía sentirse intimidada e incómoda. La tartamudez, según su terapeuta, era un trastorno que podía corregirse, pero con el paso de los años ella no había logrado prácticamente ningún avance, y siendo la hija mayor y heredera de una poderosa familia, un “defecto” como ese, era imperdonable.
Había comenzado con aquel trastorno desde la muerte de su madre, pues ella fue testigo de cómo la mujer que le dio la vida, y quien padeció un infierno en la tierra debido a un agresivo cáncer, dio su último suspiro sobre su cama, mientras le leía el cuento de Rapunzel encerrada en su torre.
Mas, sin embargo, y aunque su padre conocía perfectamente bien su diagnóstico, para el imponente y exigente Clarence O´Sullivan, los traumas no eran nada más que debilidades…y lastimosamente para Caroline, a lo largo de su joven vida, había entendido que algo así solo es permisible para una persona de origen sencillo, gente que, según su progenitor, podía ser tan loca como quisiera serlo, pues jamás tendrían una responsabilidad tan grande para llevar a cuestas como la que gente como ellos, los O´Sullivan, o las familias de elite, tenían que llevar sobre sus espaldas…por eso, un defecto como el de ella, siendo quien era, era simplemente inadmisible e imperdonable, y la mirada fría del rector le recordaba una vez más lo defectuosa e inferior que era en realidad, aun siendo la heredera de su familia.
—Señorita O´Sullivan, debe de saber que esta es una universidad prestigiosa, miembros de la realeza han estudiado aquí, y, por ende, tanto profesores como el alumnado, somos de excelencia…nadie aquí está solo por influencias de su familia, todos nuestros estudiantes, incluidos los becados, llegan para estudiar y prepararse para un rol especifico que deberán de cumplir al salir de aquí…y usted no es la excepción. No cometa el error de pensar que tan solo por ser la heredera de la familia O´Sullivan, tendrá un trato preferencial; su padre fue muy específico al pedirme que usted no tuviera ningún privilegio, y por supuesto que no se lo daré, así que, aunque entiendo que su problema del habla no es del todo su culpa, necesito que se esfuerce al máximo en mejorar eso, pues da una mala imagen de su persona…y nadie quiere herederos débiles recorriendo nuestros pasillos. Ningún profesor le tendrá consideraciones por sus problemas, les he prohibido terminantemente por petición de su padre, que le ayuden. — dijo el rector con severidad.
—Co-comprendo. — respondió Caroline, sabiendo bien que su estadía en la universidad, no sería un paraíso…aunque, tal vez, estaba equivocada.
Su padre estaba decidido a que ella aprendiera la “lección”, y el hecho de que el rector de la universidad a la que recién se inscribía, le dijera que no era “del todo su culpa” el ser tartamuda, le dejaba en claro que en ese lugar tampoco obtendría el apoyo y la comprensión que siempre había deseado.
Saliendo de la oficina del rector con más inseguridades que nunca, Caroline sintió el peso de la soledad, y recorriendo los pasillos con timidez, no se atrevía a mirar hacia el frente. Aquella universidad era la más prestigiosa del Reino Unido, y en donde comenzaría a estudiar su carrera de administración tal y como su padre quería.
La ceremonia de bienvenida a los nuevos estudiantes parecía ya haber terminado, y ella apresuró sus pasos esperando no ser vista.
—¡Hey Elijah!, ¡Vamos con Fiona para enseñarle la cafetería, seguro le van a encantar los pastelillos que venden allí! —
Caroline escuchó la enérgica y alegre voz de un muchacho a sus espaldas, pero antes de poder apresurar sus pasos aún más, pronto este chico la derribó sin querer al suelo, pues había salido corriendo desde el salón de ceremonias. El golpe que se dio contra el suelo, la lastimó.
—Oh dios, lo siento de verdad lo siento, no me fijé que había una chica aquí, por favor discúlpame. — dijo aquel joven, ayudando a Caroline a levantarse, tomándola en sus brazos con una delicadeza tal, que Caroline se sonrojó.
—N-no se p-preocupe. — respondió Caroline mirando al joven que la sostenía en sus brazos.
Era apuesto, de cabellos rubios dorados como los rayos del sol, y unos bonitos ojos azul celeste que la miraban con preocupación, sus facciones eran dulces, casi como las de un niño, pero marcadas por la madurez de un hombre adulto.
—Eres un idiota Bernard, ¿Cuándo aprenderás a andar con cuidado?, vas por allí corriendo como un loco, pobre chica, seguro la has lastimado. — dijo una chica de cabello castaño hasta el hombro, y unos bonitos ojos de color turquesa.
—¡Ah lo se! Ya no me regañes Fiona. — respondió aquel chico que había impresionado tanto a Caroline, y que ahora sabía que se llamaba a Bernard.
—¿Y no piensas bajar a esa chica? Creo que estas invadiendo demasiado su espacio. — dijo otra chica más de cabello tan rubio que casi parecía ser blanco, y ojos azules.
—Michelle, ¿Tú también me vas regañar? — cuestionó Bernard, quien dejó finalmente a Caroline en el suelo de pie.
—Lo siento mucho, chica, Bernard suele ser así de idiota e impulsivo…me llamo Fiona, soy alumna nueva y Michelle también, ¿Cómo te llamas? ¿También eres nueva no es así?, ven con nosotros a conocer el campus, y Bernard te invitará un café en la cafetería para compensar lo que te hizo. — dijo la chica castaña con cierto ánimo, aunque Caroline sintió que la recorrió de pies a cabeza con la mirada.
—¡Si!, puedes pedirme pastel tambien, siento mucho que te hayas lastimado por mi culpa. — agregó Bernard quien tomó a Caroline de la mano.
Caroline, que jamás había interactuado con nadie más que sus nanas y sus familiares, realmente no supo que responder en ese momento, pues nadie nunca había sido tan amable con ella fuera de su hermana y su primo. Pero se presentaría…aquel chico amable que sostenía su mano, la miraba con tanta alegría, como si ella no fuera una vergüenza…y eso la conmovió.
—M-me llamo… —
—Caroline O´Sullivan…la heredera del grupo O´Sullivan. — dijo otra voz masculina que salía detrás de todos logrando impresionarlos, pues no había nadie en esa universidad que no supiera quienes eran los O´Sullivan, y Caroline sintió que perdía el aliento al reconocer a aquel joven hombre de cabello negro y ojos penetrantes y tan fríos del mismo color.
—Vaya…parece que la conoces muy bien, Elijah. — dijo Fiona con un tono desdeñoso que Caroline, en su inocencia, no notó.
—S-Señor…Hawkins. — respondió Caroline.
Elijah Hawkins se posó frente a ella, mirándola con una frialdad e indiferencia aparente, que hicieron que Caroline se sintiera pequeña.
—Deberías de prestar mas atención, O´Sullivan, o terminarás en el suelo. — dijo Elijah con frialdad, mirándola con una mezcla de curiosidad y desprecio.
Sin embargo, no dijo nada más ni respondió la pregunta, y tan solo comenzó a avanzar con Fiona siguiendo sus pasos, quien insistentemente le preguntaba de donde era que se conocían.
Por supuesto que se conocían, habían coincidido en cenas empresariales hacia años. Elijah Hawkins, recordaba Caroline, era el segundo e hijo mejor de su importante familia; los Hawkins eran la competencia directa de los O´Sullivan en el terreno empresarial, y su padre mantenía una disputa ya demasiado añeja con el padre de Elijah…y de él, se decían demasiadas cosas en los círculos de la alta sociedad, quienes siempre lo mencionaban como el hijo rebelde e incontrolable.
—Caroline es un bonito nombre…me gusta mucho, ¿Puedo llamarte por tu nombre? — preguntó Bernard con ánimo.
—S-si… — respondió Caroline, dejando ver su tartamudez.
Todos la observaron fijamente durante un momento, al notarla avergonzada.
—Veo que tienes un problema del habla…no te preocupes, ven con nosotros, no te sientas apenada, Bernard es un imbécil que todo lo habla gritando, así que no tienes que sentirte mal. — dijo Michelle tomando a Caroline del brazo.
Y sin realmente planearlo, Caroline terminó siendo arrastrada a la cafetería de la universidad. Michelle Donaldson era una chica espontánea y alegre, pero la alegría de Michelle la hacía sentirse cómoda, y supo que ella y Fiona, quien era una chica bastante temperamental y de carácter explosivo, se conocían desde el secundario en donde se habían vuelto cercanas…pero lo que más sorprendió a Caroline, fue saber que Bernard era huérfano, y que había pasado toda su infancia en orfanatos estudiando todo cuando podía para obtener las mejores calificaciones, y tener un futuro brillante lejos de la pobreza en que la que siempre había crecido, y en un golpe de suerte, el padre de Elijah lo conoció en una feria de ciencias en la escuela básica de uno de los orfanatos que apadrinaba, y allí, impresionado por su talento, el padre de Elijah lo tomó bajo su ala, dejando que incluso su hijo menor conviviera con el cómo amigos, y ambos, conocieron a Fiona, la hija de un socio menor, y desde ese momento, se volvieron inseparables, creciendo básicamente juntos…
Pero Bernard, la manera en que luchaba por sus sueños, impresionaron tanto a Caroline, que pronto dejó de mirar a todos…quería ver a Bernard realizar su sueño, sueño que estaba por cumplirse, pues tanto el cómo Elijah comenzarían su último año en la universidad, Bernard se había ganado un lugar como becado al 100% debido a su impecable historial de estudio y sus notas perfectas desde que estaba en el preescolar, y ahora el mejor prospecto de esa generación, para ser el nuevo CEO de una importante empresa extranjera que ya tenía puestos sus ojos en él desde antes de graduarse.
Ante los ojos de Caroline, Bernard Beckett era una luz inmensa; era tan alegre, optimista y espontaneo, que cualquiera que lo viese a simple vista, jamás podría saber que el en realidad había sufrido tanto, y había peleado con uñas y dientes para llegar allí…él se había ganado todo a base de su propio esfuerzo, con su luz propia, mientras que ella, admitía, solo había terminado en la mejor universidad por la inmensa fortuna de su familia, y por la posición que mantenía dentro de ella, jamás por mérito propio…ella y Bernard, eran completamente opuestos, y por eso, día a día, comenzaba a mirarlo con mayor intensidad, hasta que, una noche, Caroline comprendió que estaba enamorada de él.
Pero al mismo tiempo en que Caroline mantenía sus ojos soñadores puestos en Bernard, un par de ojos negros completamente fríos y aparentemente indiferentes, la miraban a ella desde las sombras, observando a detalle como ella emitía aquella luz, cada vez que miraba al rubio alegre de quien estaba profundamente enamorada.
—Eres patetica, O´Sullivan. — murmuró Elijah para si mismo, sin poder dejar de mirar a la unica chica de la universidad que no tenía ojos para el...tan solo para Bernard.
Últimos capítulos
#61 Capítulo 61 Obedeciendo a medias.
Última actualización: 8/22/2026#60 Capítulo 60 Luchando contra la depresión.
Última actualización: 8/21/2026#59 Capítulo 59 Casi al descubierto.
Última actualización: 8/18/2026#58 Capítulo 58 En un mismo cuerpo.
Última actualización: 8/17/2026#57 Capítulo 57 Sin conocerse.
Última actualización: 8/16/2026#56 Capítulo 56 Un estorbo.
Última actualización: 8/15/2026#55 Capítulo 55 Solo una mentira.
Última actualización: 8/13/2026#54 Capítulo 54 Sin contenerse.
Última actualización: 8/12/2026#53 Capítulo 53 Perdiendo el aliento.
Última actualización: 8/11/2026#52 Capítulo 52 Mas de una.
Última actualización: 8/10/2026
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