Capítulo 2 Sus ojos en él.

Aquella mañana Caroline recibía la visita mensual de su primo. Julius O´Sullivan era el único hijo que el hermano menor de su padre había dejado a su cuidado antes de irse de este mundo. Caroline amaba profundamente a su Julius como su hermano mayor, pues siempre había cuidado de ella hasta que su padre lo prohibió.

—Tu desempeño en la universidad se ve bien, y veo que cada vez tienes menos problemas en adaptarte a vivir tu sola. — dijo Julius inspeccionando a detalle el departamento de Caroline.

—C-creo…que v-voy bien… — respondió ella.

Julius sonrió amable.

—Antes de venir aquí decidí pasar a tu pastelería favorita, has hecho las cosas bien hasta ahora, y mereces un premio…aunque, por supuesto, este será nuestro secreto. — dijo el joven con entusiasmo.

Caroline sonrió de alegría al mirar los pasteles de queso y fresas que Julius trajo para ella, y abrazándose a él, le agradeció.

Julius era un joven de cabello negro y liso igual que ella, lo llevaba largo hasta la cintura, agarrado en una elegante cola baja, y siempre estaba vestido con elegantes trajes hechos a medida, era muy apuesto y distinguido…y para Clarence, su padre, Julius era aquel hijo varón y perfecto que deseo tener en lugar de la decepción constante que era ella. La única razón por la que no lo nombraba a él como el heredero, era por que no era su hijo.

Después de despedirse de su primo, Caroline condujo a la universidad, y en su hora libre se sentó con sus amigas a ver un partido de practica en el que participaba Bernard Beckett. 

Seis meses habían pasado desde aquel primer día en que lo conoció…en que los conoció a todos. 

—Elijah es el chico más popular de la universidad, no existe ninguna chica que no suspire por él, o bueno, quizás solo la tonta de Caroline que parece que solo tiene ojos para Bernard. — decía Fiona con molestia, al mirar como las chicas que querían tomar la prueba para ser porristas, se amontonaban alrededor de Elijah.

Caroline se sentía incomoda cada vez que Fiona desataba sus celos y la insultaba usando su amor por Bernard; por Michelle había sabido que Fiona estaba profundamente enamorada de Elijah desde que eran niños, pero que aquella era una historia muy clara de un amor no correspondido.

—Oh vamos, no empieces de nuevo, sabes ya demasiado bien que Elijah no es de nadie, seguramente terminará por acostarse con una de esas chicas y la desechará al día siguiente como suele hacer…no entiendo cómo puedes estar tan enamorada de ese imbécil mujeriego de mal carácter. — dijo Michelle.

—¡No digas eso!, Elijah no es un mujeriego, estoy segura de que solo se comporta así para probar mi amor, y no me importa con cuantas se acueste, el siempre sabrá que yo estoy aquí esperándolo fiel, y un día, aunque tu no lo quieras creer, nos casaremos, además, es normal que todas esas zorras lo molesten, es guapísimo, ¿Acaso no lo ves? — respondió Fiona completamente agresiva.

—Si, es guapísimo, un hombre muy alto, cabello negro, ojos obscuros y penetrantes, cuerpo atlético y rostro de ángel…pero igualmente sigue siendo un imbécil mujeriego, aunque todavía no puedo decir si eres más imbécil tu por realmente creer que un día ese pedazo de mierda fría te hará caso y te convertirá en la señora Hawkins. — respondió Michelle con burla.

Fiona se enfureció con la respuesta de Michelle, y se quedó en silencio, mirando como todas las chicas seguían rodeando a Elijah que terminaba un entrenamiento de futbol.

Caroline sabía lo mucho que Fiona amaba a Elijah, pero aquel era un amor, que parecía rayar en una obsesión enfermiza. Aun así, quería apoyar a su amiga, pues aunque las tres tenían caracteres muy distintos, eran las únicas amigas que ella tenía…y las amaba a ambas.

—C-Creo, que no es imposible…q-que el joven Hawkins, p-pueda querer a Fiona. — dijo Caroline intentando animar a su amiga.

Fiona sonrió.

—¿Verdad que sí?, ya verás Michelle, yo sí que me convertiré en la señora Hawkins. — aseguró Fiona con animó, y saltó la banca para correr directamente hacia donde Elijah se encontraba.

Michelle suspiró.

—No deberías de darle ánimos ¿Sabes?, Elijah realmente ha tratado a Fiona como basura desde que eran adolescentes, y aunque ella genuinamente cree que un día su Elijah volverá a ser su amiguito de infancia y se enamorará de ella, la realidad es que es poco probable…Elijah no es un hombre que una mujer quisiera tener como pareja, o mucho menos como marido, siempre está enojado, como si cargara el peso del mundo sobre sus hombros, y se volvió peor desde que supo que solo su hermano mayor se hará cargo del negocio familiar aunque se sabe que el heredará una enorme fortuna en compensación, realmente dudo que alguien lo conozca realmente…todas las chicas con las que él ha estado, dicen que es un dios en la cama, pero que al día siguiente las trata como si jamás se hubieran conocido, es el tipo de chico que colecciona conquistas, y está acostumbrado a que todas se arrastren a sus pies como si fuera un dios…realmente lo detesto, pero más detesto ver como Fiona se arrastra a sus pies, y si no se arrastra más, es porque le falta piso. — aseguró Michelle.

Caroline guardó silencio, y sus ojos azules se fijaron en Elijah. Fiona se le había colgado del cuello mientras parecía gritar insultos a las otras chicas, y poniendo atención en él, admitió que, efectivamente, era un hombre apuesto con un atractivo magnético…pero, aun así, no encontraba una razón válida para su popularidad…en sus ojos, era Bernard y su luz única, quien merecía la atención de todos.

Desde el otro lado de la cancha, Fiona discutía con las chicas aspirantes a porristas, pero la mirada de Elijah se clavó en otra persona…el notó como Caroline O´Sullivan lo miraba; podía jurar sin problema que esa era la primera vez que la tartamuda le prestaba atención, pues no había dejado de observarla ni un solo día en los seis meses que llevaban viéndose a diario…los ojos azul zafiro de la heredera, siempre permanecían fijos en Bernard, sin importar que el estuviera en frente.

—¡Oye idiota!, ¿Vamos con las chicas a tomar un jugo? Está haciendo mucho calor y me siento sofocado. Ya me mojé un poco pero no es suficiente. — gritó Bernard que llegaba al campo empapado después del partido de práctica.

Sin responderle, Elijah no apartó su vista de Caroline, sin embargo, esta sí que la apartó de él para centrar su mirada únicamente en Bernard…y como aborrecía realmente ver como el rostro serio de la O´Sullivan, parecía iluminarse con una luz cegadora cada vez que Bernard aparecía ante sus ojos…era como si el resto del mundo desapareciera y solo estuviese su imbécil amigo enfrente.

—Mira, allí está Caroline, ¡Hey Caro! — gritó Bernard saludando a la O´Sullivan, y Elijah observó sin perder detalle, como aquella tartamuda sonreía como tonta ante el saludo de su amigo.

—Voy a cambiarme…no tengo ganas de ir a la cafetería, ve tu con ellas, estoy harto. — dijo Elijah con enojo.

—Vamos idiota, esta noche será la fiesta de Devan, iremos al antro, incluso Caroline aceptó venir, no seas tan amargado…además, ¿Vas a dejar a Fiona peleando con tus admiradoras? Creo que es momento de que la tomes más en serio…ella es muy linda contigo y de verdad te ama, tiene ilusión de bailar contigo esta noche en la fiesta. — dijo Bernard caminando detrás de Elijah, que detuvo sus pasos abruptamente.

—¿Dices que O´Sullivan irá? — cuestionó Elijah interesado, ignorando cualquier cosa que tuviera que ver con la odiosa Fiona.

—Ah si, le prometí estar juntos durante la velada, ¿No crees que ella es muy linda? Me provoca mucha ternura, pero hay muchos imbéciles que no la dejan tranquila, en realidad es muy popular…creo que es porque es muy bonita, y el que sea tan dulce y tímida le da un plus…y que decir de su cuerpo…es muy hermosa, así que me quedaré junto a ella cuidándola, ya que no creo que pueda defenderse sola. — aseguró Bernard, captando por completo el interés de Elijah.

—No sabía que la vieras de esa manera. — respondió Elijah, quien, por supuesto también tenía tiempo notando el curvilíneo cuerpo de la pelinegra, en especial, sus enormes pechos.

—¿Es una broma?, amigo, realmente no creo que haya otra chica más linda por aquí…Caroline no es como Fiona o Michelle, es demasiado frágil y dulce, necesita un hombre que la proteja. — respondió Bernard.

Elijah alzó una ceja, molesto, aunque no comprendió porque las palabras de Bernard lo habían molestado tanto.

—¿Y tú eres ese hombre que va a protegerla? — cuestionó Elijah con burla y enojo.

—¿Por qué no? No me molestaría ser quien la defienda. — respondió Bernard. — Pero, en fin, sé que ella no te interesa, no sé porque te dije esto…después de todo ella es la única chica en toda la universidad y el planeta que te ignora monumentalmente. — terminó de decir con un deje de burla, adelantándose a los vestidores.

Elijah detuvo sus pasos, y girando su vista hacia las bancas, vio a Caroline guardando sus libros mientras Fiona se acercaba a ella y Michelle.

Aquello dicho por Bernard era verdad…desde el primer día en que llegó Caroline O´Sullivan a la universidad, sus ojos se habían clavado en su imbécil mejor amigo, y todas sus atenciones fueron indiscutiblemente para el Beckett…mientras que, a él, lo ignoraba monumentalmente, y lo trataba con una cortesía vacía propia de alguien de su posición…y aunque por mucho tiempo había querido ignorar aquello, Elijah no podía evitar sentir enojo porque los ojos de esa chica no lo miraban a él.

Desde el primer día como universitario, Elijah había captado la atención de propios y extraños debido a su apariencia física y a su carácter rebelde. Todas las chicas peleaban por ser la siguiente en su cama, y eso no era un secreto para nadie. Fiona se arrastraba a sus pies como un perro, e incluso Michelle un tiempo lo persiguió también antes de poner sus ojos en Devan, su novio…todas lo querían en su cama…todas menos O´Sullivan.

Apretando sus puños, Elijah se sintió ofendido por la burla de Bernard…su imbécil amigo se había burlado de la indiferencia de aquella tartamuda hacia él…y las burlas y los menosprecios eran dos de las tres cosas que Elijah Hawkins no perdonaba.

Caminando al vestidor, Elijah decidió ir a aquella fiesta de Devan en el antro…tenía que demostrarse a sí mismo un punto. Y O´Sullivan era la clave de ello.

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