Capítulo 4 Humillación y desprecio.
Aquella dispuesta iniciada por Elijah, se había convertido en una trifulca enorme.
—¿I-irá a ayudar-les? — la voz débil de Caroline voz fue escuchada por el arrogante Hawkins.
—Como si eso me importara. — respondió Elijah y se sentó en la mesa junto a ella.
—Deberías ayudar a Bernard, e-eres, s-su mejor amigo…no debió dejar a Fiona sola. — la voz de Caroline sonó clara e hizo voltear al Hawkins de medio lado y detener su marcha.
—¿Qué? —
Ella apretó un pliegue de su vestido al sostenerle la mirada.
—U-usted tiene muy buenos amigos, d-debería preocuparse por ellos. — Caroline se atrevió a mencionar y a pesar de que su corazón latía nervioso por hablarle de esa forma, logró sonar clara. No entendía cómo siendo tan querido por Bernard y Fiona, él se comportaba de esa forma con ellos…con todos.
—Ellos no son mis amigos. Solo nos conocimos en la infancia, y ambos decidieron que no querían apartarse de mí. — aclaró el Hawkins con voz gruesa al ver la ridícula escena que todos montaban, y Fiona, en el centro, lloraba desconsolada por su nuevo rechazo.
Caroline abrió los ojos sorprendida al escuchar aquello, todos eran un gran grupo.
—P-pero…— dijo y giró su rostro hasta donde podía alcanzar a ver a lo lejos, a Bernard ya sentado charlando con una deprimida Fiona.
Él sonrió de medio lado y con molestia. Aquella era la primera vez que tenían una conversación real, aunque aquello, rayaba más en una discusión.
—¿Estás juzgándome? O´Sullivan. — cuestionó y ella retrocedió, no supo si por lo grueso de su voz o porque después de levantarse, caminaba hacia ella.
—N-no…— Caroline mencionó y dio otro paso atrás. —S-solo no debería ser…tan cruel Elijah. — añadió y ambos entendieron a lo que se refería.
Él apenas volteó en dirección hacia los que habían sido sus amigos desde la infancia.
—Mph. — sus labios se curvaron en una sonrisa torcida. —Fiona siempre ha sido así, no comprende que no me interesa, y esta así solo ¿Porque no quise bailar con ella? — dedujo sin dejar de verlos. Eso es patético. —
—Ella…— mencionó Caroline. — Lo ama. —
—Pues no se me dio la gana bailar con esa llorona. — interrumpió Elijah. —Pero ahora sí que tengo ganas. Así que baila conmigo…O´Sullivan. — Elijah añadió sorprendiéndola al tomarla de la mano.
Él avanzó…ella no.
El Hawkins volteó a verla y achicó los ojos al verla recelosa.
—N-no…no quiero bailar, c-con usted. — dijo Caroline y jaló su mano para soltarse.
Verlo sonreír con cinismo la hizo fruncir el ceño, insegura de lo que pensaba. No le temía, pero él no le provocaba la confianza que el resto de los chicos del grupo…era un hombre apuesto, reconoció de nuevo para si misma, y aquella noche el perfume que llevaba la mareaba de lo bien que olía, además, el traje y camisa completamente negros, le daban un aura de temer. La intimidaba.
Elijah regresó el paso que había dado al pretender avanzar con ella, y la insegura O´Sullivan retrocedió el mismo.
—Tú también eres patética. — le dijo despectivamente al verla chocar con la mesa y hacer temblar algunas botellas vacías. En ese momento Elijah estiró su mano y movió uno de los oscuros mechones de cabello que siempre enmarcaban el rostro de la tartamuda. Ella abrió los ojos con sorpresa y la sonrisa cínica del joven se extendió. —Pero supongo que, con el imbécil de Bernard, no tendrías problemas para bailar…— añadió obligándola a alzar su vista a sus negros ojos. — ¿verdad Caroline? — cuestionó molesto.
—¿Q-Que? — preguntó Caroline y su mano tembló al tocar la mano de Elijah para que dejara de tocar su cabello.
Ese hombre lograba ponerla nerviosa, pero no como el nerviosismo que experimentó con el rubio momento antes…Elijah de verdad la intimidaba, pues era tan dominante que lograba ¿asustarla?
—¿Sabes, O´Sullivan? — Elijah apoyó sus manos en la mesa, aprisionándola, y no le importó que cualquiera de sus amigos volteara para verlos, hecho que no ocurrió, ella desvió su rostro cuando él acercó el suyo a ella. —El imbécil no se compara conmigo…Bernard es inferior a mí en todo sentido. — le susurró al oído y ella tembló involuntariamente.
El Hawkins sonrió al notarlo.
—Cre-creo que…no es verdad. — dijo Caroline, y empuñó sus manos, aquello, no le gustó a Elijah. —c-creo que es usted…el, que c-con el no…se compara…con el… Bernard…es, es-especial. — aseguró la pelinegra.
La sonrisa del joven Elijah se volvió soberbia al comprender que Caroline jamás dejaría de ver a Bernard con aquella adoración con que la vio observarlo desde el primer día, y aquello lo hizo sentirse inferior a él, logrando que sus venas se sintieran calientes por la rabia. Ladeó su rostro y la observó verlo a los ojos con la determinación que solo se tiene al defender lo que se ama.
Caroline O´Sullivan amaba a Bernard, aquel que en todo sentido era inferior a él…y aquello, lo enfureció.
—Te bastarían unas horas en mi cama para demostrarte lo contrario. — Elijah habló sobre los labios de la sorprendida O´Sullivan que no podía moverse, un segundo antes de besarla.
Y entonces, aquel beso pecaminoso que le fue robado, Caroline lo sintió feroz, caliente…y la aturdió.
Caroline abrió los ojos con sorpresa y los mismos temblaron al sentir los labios del arrogante Elijah Hawkins moverse sobre los de ella…y su corazón se desbocó nervioso y asustado, su cuerpo reaccionó solo cuando lo alejó al aventarlo del pecho sin lograr apartarlo del todo, sus lágrimas aguaron sus ojos y ella lo miró con el dolor que le provocó que le robara su primer beso en esa demostración de soberbia, aquel, que se había jurado darle únicamente a Bernard.
En ese momento una bofetada sonó, aunque nadie la escuchó debido al volumen de la música.
El perfecto rostro del Hawkins se ladeó, y su mejilla ardió cuando la molesta y llorosa chica lo abofeteó. Volteó a verla molesto y notó que ella casi lloraba.
—N-no t-tenia derecho…a robar mi primer beso…e-era a Bernard a q-quien yo q-quería besar esta noche…— Caroline sollozó, y Elijah notó como la respiración de la joven se aceleró y salió de prisa de ahí sin poder mencionar otra palabra.
—Ah…— mencionó uno de sus amigos que regresaba a despedirse del Hawkins y presenció la escena casi completa.
Los ojos fríamente negros del Hawkins se clavaron en la joven que se perdía entre tropezones en la multitud, y tomó uno de los gruesos vasos de la mesa y lo apretó con fuerza…el mismo se estrelló ante la mirada atónita del joven Rubén, amigo de Elijah, que recién llegaba a la mesa, y vio como Elijah endureció su rostro.
Solo una persona había golpeado a Elijah Hawkins en el rostro antes, y aquel, había sido su padre.
“Acéptalo, no eres más que un mediocre que siempre vivirá bajo la sombra de tu hermano.”
La gruesa voz de su padre, el patriarca Hawkins resonó en su cabeza en ese instante mientras la sangre parecía subirle desde los pies después de ser golpeado por esa chica.
Elijah todavía recordaba ver a su padre caminar hacia él en ese despacho de su casa, mientras le hablaba.
“¡Yo superaré a Abraham, y…seré el patriarca!” su molestia fue cortada por el golpe que le propinó el hombre que le dio la vida en el rostro, haciéndolo perder el equilibrio, era la primera vez que hacía tal cosa. Los ojos del joven Elijah se abrieron con sorpresa y vio las manos de su padre temblar.
“¡Cierra la boca, Elijah!” gritó su padre dentro de sus memorias, al verlo pararse correctamente. “No eres más que un niño mimado y sin carácter que juega a hacerse el rudo. O eres un hombre o un perdedor.” recalcó y lo vio severamente. “No puedes ser ambas cosas…y cada vez demuestras más que eres lo segundo…un perdedor que jamás estará a la altura de su hermano ni de esta familia.”
Aquella bofetada que Caroline le había dado, la había sentido igual a la de su padre aquella ocasión, cuando le dijo que el jamás podría ser el heredero de los negocios familiares, ni el nuevo patriarca de la familia, pues no tenía lo necesario.
Sintiéndose humillado y despreciado nuevamente, Elijah empuñó sus manos al ser siempre subestimado…y su corazón pareció estallar ante el desprecio que acababa de sufrir en las manos de Caroline O´Sullivan, la patética tartamuda que se dio el lujo de menospreciarlo en favor de Bernard.
Y embriagado por al alcohol y sus memorias, Elijah avanzó entre las personas empujando a más de uno, todavía con el recuerdo del último día que pasó en la que había sido su casa por dieciocho años.
Esa imbécil niña se había atrevido también a golpearlo…a despreciarlo…y no se lo iba a perdonar.
—Oye, Elijah. — habló el joven Rubén, él lo conocía en esos momentos incluso más que su amigo, Bernard, y esa mirada no le gustó. — ¿A dónde demonios crees que vas? —
El pelinegro lo ignoró tanto a él, como a las miradas interesadas de varias chicas que lo veían avanzar molesto.
Pero a pesar de que Caroline partió primero, él no tardó en alcanzarla segundos antes de que ingresara a los sanitarios de mujeres, y la tomó violentamente por el brazo.
—¿Q-qué hace? — preguntó Caroline al intentar liberar su brazo del fuerte agarre del joven de ojos ónix.
—Cobrarme la humillación. — advirtió Elijah al tirar de ella y arrastrarla con él hasta el final de ese largo y semi iluminado pasillo, hasta donde lo había seguido a distancia, el joven Rubén. El acto fue observado por un par de ojos más, pero Elijah se convenció de que lo tomarían como una común pelea entre pareja.
