Capítulo 49 Necedad.

—Te lo dije, perdedor— habló el pelirrojo al mantenerse en el aire, de una fuerte palmada le lanzó el balón a la rubia que ya se había adelantado al lado contrario.

—Maldita sea— mencionó molesto el pelinegro al caer al suelo y ver inmediatamente al pelirrojo correr a seguir la jugada.

—Es una lás...

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