Capítulo 24 La abrumadora realización

La calma del trayecto en auto me sorprendió.

Extrañamente calmante, incluso.

El silencio entre nosotros no era asfixiante como había temido.

Era… reconfortante.

Quizá era por los caramelos. O por el suave zumbido del motor, o por la forma en que los árboles afuera se desdibujaban en verdes y dor...

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