Capítulo 12

Los dedos de Dorian continuaban apoyados bajo su barbilla.

Veyra permaneció inmóvil en el sillón de cuero, con el corazón golpeándole las costillas y el aliento atrapado en la garganta. El pulgar de él recorrió despacio su mandíbula.

Entonces comprendió que no estaba acariciándola.

La examinaba. ...

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