Capítulo 140

El bosque estaba negro como boca de lobo.

Veyra llevaba horas avanzando por el sendero de la montaña, con las piernas ardiéndole por la subida constante. El camino era estrecho, los pinos antiguos crecían espesos a ambos lados, y el aire nocturno era helado y húmedo.

Su plan original había sido ll...

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