Capítulo 17

La mano de la anciana aún conservaba algo de calor entre las suyas.

Veyra permanecía arrodillada sobre el suelo de mármol. Todavía le dolía la muñeca donde Dorian la había sujetado y la mejilla le palpitaba.

Intentó acompasar la respiración.

La habitación estaba en silencio. El caos se había apac...

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