Capítulo 184

El interior del restaurante era cálido, lleno del suave tintinear de los cubiertos y de jazz sonando de fondo.

Veyra permanecía completamente inmóvil junto al mostrador de la anfitriona, con la gruesa carta de admisión todavía firmemente sujeta en la mano. La entrada que conducía al comedor privado...

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