Capítulo 195

El laboratorio subterráneo estaba sumido en un silencio sepulcral.

Dorian permanecía inmóvil, con su teléfono móvil encriptado firmemente pegado al oído. Su atractivo rostro estaba ensombrecido por una ira contenida, y los músculos de la mandíbula se le marcaban, tensos como acero.

La voz serena d...

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