Capítulo 199

La puerta del dormitorio se abrió con un crujido bajo y discreto.

Veyra permaneció completamente inmóvil bajo el grueso edredón, con los oídos atentos a cada mínimo sonido en la habitación. Oyó sus pasos sobre las oscuras tablas del piso. Eran firmes y acompasados, con un peso familiar que le acele...

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