Capítulo 39

El agua le rozaba suavemente la barbilla.

Veyra tenía los brazos ardiendo. El frío se le había metido en los músculos, volviéndolos pesados y lentos. Pero siguió manteniéndose a flote, con la cabeza apenas por encima de la superficie, sin apartar la mirada de la escena que se desarrollaba en la ori...

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