Capítulo 44

El silencio en las escaleras era ensordecedor.

Veyra permanecía con la mano sobre la barandilla, de espaldas a la sala, mientras las palabras de Eleanor seguían suspendidas en el aire como humo. Podía sentir miradas sobre ella. Decenas de miradas. Juzgándola. Sospechando.

No se dio la vuelta.

Per...

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