Capítulo 58

Las puertas del ascensor se abrieron.

Naya entró cojeando en el vestíbulo. El tobillo le latía. El orgullo le latía más.

Jamás la habían tratado así. Nunca. Era hija de un congresista. De un candidato presidencial. Los hombres se desvivían por complacerla. Le abrían las puertas. Le apartaban la si...

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