Capítulo 81

Dorian guardó silencio durante un largo momento.

La armería estaba en calma. Las luces fluorescentes zumbaban. Veyra estaba sentada en el borde de la mesa, con las manos en carne viva sobre el regazo y el cabello aún mojado. Acababa de decirle que creía no ser nada más que un útero para él.

Él vol...

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