Capítulo 83

La habitación estaba a oscuras, salvo por el tenue resplandor de la luna que entraba por las puertas del balcón.

Dorian yacía en el sofá, con sus largas piernas colgando por el borde y los ojos abiertos. Llevaba horas mirando el techo, incapaz de conciliar el sueño.

Giró la cabeza. Al otro lado de...

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