Capítulo 89

El dormitorio estaba oscuro, salvo por la fina franja de luz de luna que se colaba entre las cortinas del balcón.

Dorian yacía en el sofá, con un brazo detrás de la cabeza y el otro apoyado sobre el pecho. Llevaba lo que le parecían horas mirando el techo. El sueño no llegaba. Su mente seguía volvi...

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