Capítulo 107 "Su Vulnerabilidad"

—¡Maximiliano, detente! —le grito, corriendo detrás de él para alcanzarlo.

Trato de seguirle el paso, pero las piernas me empiezan a temblar con más fuerza y la vista se me nubla. Me detengo, me inclino hacia adelante mientras intento normalizar la respiración que me aprieta los pulmones.

Siento que...

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