Capítulo 123 "¡Sara!

Miro de reojo. Sara está con los ojos desorbitados y la mano fija en la perilla de la puerta.

Cuando la veo mis lágrimas salen haciéndome arder la piel de la cara. Sara no duda ni un segundo en soltar la perilla y empuñar sus manos a los costados. Sus ojos se le quieren salir de las cuencas.

—¡Q...

Inicia sesión y continúa leyendo