Capítulo 119 Dijiste que me tratarías como a tu propia hija

—¡Yo... yo no lo hice! ¡Alex, escúchame! ¡Por favor!

Celeste se arrastró hacia Alexander a cuatro patas. Tenía el rostro surcado de lágrimas y la voz le temblaba de pura desesperación.

—Yo solo... ¡solo te amo demasiado! ¡Tenía miedo de que Caroline te engañara con ese aire de inocente! ¡Tenía mie...

Inicia sesión y continúa leyendo