Capítulo 239 Siempre nos hemos echado de menos

Harry ya deliraba de dolor; las palabras se le atropellaban, incoherentes.

—Izquierda... no, derecha... ¡es la pierna izquierda! ¡La pierna izquierda! ¡La izquierda!

—Pierna izquierda... —repitió Alexander en voz baja.

—Bien. Entonces hoy, te dejaré lisiadas las dos.

Antes de que las palabras te...

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