Capítulo 34 Por suerte fue Daniel

Los vio con claridad: cicatrices cruzaban su hombro, viejas y nuevas enredadas entre sí.

Algunas eran recientes, con costra, de raspones y cortes de hacía poco. Otras eran de un rojo oscuro, contraídas en los bordes; marcas de quemaduras del incendio, pequeñas pero contundentes contra su piel pálid...

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