Capítulo 49 Ven a la empresa para ser mi asistente

Por fin, después de que casi hizo que el huevo se deslizara del plato por segunda vez, Alexander dejó el cuchillo y el tenedor.

Su voz era fría, deliberada.

—¿Qué te pasa, Caroline? ¿Sentarte a la misma mesa conmigo te incomoda tanto que se te olvidan las normas más básicas? ¿O es que...?

Su mira...

Inicia sesión y continúa leyendo