Capítulo 122

Casi tropecé con mis propios pies mientras corría de vuelta a mis aposentos, con el corazón latiendo con fuerza. Mis dedos aún agarraban los extremos de mi cabello, presionándolo sobre mi frente como si eso pudiera deshacer lo que acababa de suceder.

Lucian había visto.

Cerré la puerta de un porta...

Inicia sesión y continúa leyendo