Capítulo 24

Las paredes de la celda parecían cerrarse a mi alrededor, sus frías piedras mordiendo mi alma. Los días se convertían en noches con una lentitud agonizante, y la esperanza, ese frágil pájaro, estaba perdiendo sus alas. Mi garganta estaba seca, cada respiración raspaba como papel de lija contra mis c...

Inicia sesión y continúa leyendo