Capítulo 30

El aliento de Rowan era cálido contra mi hombro, su brazo descansaba perezosamente sobre mi cintura. Estábamos acurrucados en nuestra cama, el mundo exterior olvidado por un rato. Amaba estos momentos, estos raros y preciosos instantes de paz donde solo éramos nosotros, sin las sombras del pasado ni...

Inicia sesión y continúa leyendo