Capítulo 40

El bosque se había ido aclarando hace tiempo, y el aroma de la ciudad flotaba pesado en el aire: pan horneado mezclado con el salitre del mar, humo de leña entrelazado con el picor acre del estiércol de caballo. Podía escuchar el zumbido distante de la gente—risas, gritos y el ocasional ladrido de u...

Inicia sesión y continúa leyendo