Capítulo 49

Su presencia llenó el umbral de la puerta, y por un momento, consideré cerrarle la puerta en la cara. Pero eso solo lo haría más sospechoso. Además, él era el rey.

—Su Majestad —dije, con la voz más aguda de lo que pretendía—. Es tarde.

Entró sin esperar permiso, con la mirada fija en la mía.

—Lo...

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