NovelaGO
La obsesión del mafioso italiano

La obsesión del mafioso italiano

Nicoll Mercado · Completado · 112.7k Palabras

1.2k
Tendencia
29.2k
Vistas
1.4k
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Bajo el manto helado de la noche, Karina se convirtió en la redentora de un alma herida. Sin embargo, el hombre que rescató oculta oscuros secretos. Vicenzo, más que un moribundo, despierta deseos prohibidos en ella.
Entre la calidez de su apartamento y la frialdad de los engaños, ambos se sumergen en una atracción peligrosa. A medida que los muros se elevan, la obsesión de Vicenzo se torna una maldición.
¿Podrá Karina escapar de las garras de su oscuro pasado, o sucumbirá a la seducción de un mafioso obsesionado?

Capítulo 1

Hoy hace mucho frío. Actualmente, estoy en camino a la tienda en busca de alimentos para mi despensa vacía y un delicioso chocolate caliente, ya que soy adicta a él.

—Son veinte dólares —me informa el tendero al entregarme las bolsas. Con dinero en mano, le agradezco y salgo de nuevo, sosteniendo una sombrilla para protegerme de la tormenta de nieve que sigue cayendo.

—¡Mgm! —detengo mis pasos, asustada por un quejido que acabo de escuchar. Aprieto con fuerza el asa de la bolsa y me giro hacia el lugar de donde provienen los gemidos.

Mirando alrededor, solo veo nieve cayendo, pero al enfocarme en los contenedores de basura, cubiertos también de nieve, distingo una silueta extraña.

—¿Hola? —me acerco lentamente, observando una figura humana en cuclillas en la esquina de los contenedores —¿Estás bien?

Dejo la bolsa en el suelo por un momento y me acerco sigilosamente. Podría estar corriendo en una situación así, ya que no sé si esta persona es peligrosa, pero aquí estoy, de buen corazón, inclinándome hacia la silueta que sigue jadeando.

—Oye, ¿te encuentras bien? —pregunto de nuevo. Esta vez, alza la cabeza, revelando un rostro masculino magullado.

Es un hombre cubierto de nieve, con heridas en el rostro y rastros de sangre en la nieve, indicando otra lesión.

—La tormenta está intensa, y los pronósticos no son optimistas —comento, captando su atención, aunque solo asiente con la cabeza —¿Debería llamar a la policía? Estás herido y no parece estar en buena condición. Podrías morir aquí afuera con este frío.

A pesar de mis intentos, no obtengo respuesta al hablarle. Sin embargo, al levantar la cabeza, sus ojos fríos, frágiles y vacíos me miran sin emociones. Es lo que veo ahora. ¿Estaré en peligro? Debería seguir mi camino y dejarlo aquí, pero...

—¿Dónde vive? ¿Es un vagabundo o algo así? —insisto en el interrogatorio —¿Me escucha? No tengo toda la noche.

Maldición, no logro obtener ninguna respuesta. Su silencio me obliga a buscar algún teléfono o contacto entre sus ropas. Aunque invado su espacio personal, no quiero un cadáver cerca de mi edificio.

—Detente —me habla, haciéndome caer en la nieve por su voz ronca y repentina.

—¿Puede hablar? —pregunto, evidentemente de manera tonta —Dígame dónde vive o me veré obligada a llamar a la policía.

Baja la cabeza sin darme respuesta. "Parece un cadáver".

Suspirando y renuente a continuar con esta absurda insistencia, me levanto, tomo mi sombrilla de nuevo y recojo la bolsa que dejé en el suelo.

El hombre sigue jadeando, no sé si es por el frío o porque está herido, pero ambas cosas son cruciales para morir aquí afuera.

—Oiga —le hablo una vez más —¿Puede levantarse? Lo llevaré conmigo.

Sí, está mal. No debería recoger a un extraño de la calle, especialmente con el peligro que acecha últimamente en esta colonia. Sin embargo, no puedo simplemente irme a mi apartamento, comer y dormir tan tranquilamente después de encontrar a una persona moribunda en la calle que necesita ayuda urgente. Además, está nevando fuertemente, y pronto morirá si permanece aquí.

«Un poco de humanidad, Karina, solo un poco».

Con todas las fuerzas que tengo, ayudo a levantar al hombre del suelo. Suelta un quejido en el proceso, pero luego se apoya en mí y avanzamos hundiendo los pies en la espesa nieve. Es más grande de lo que aparenta, no lo puedo ver claramente por su mal estado, pero es demasiado alto. Me siento como una pulga. ¿Estaré haciendo lo correcto? No lo sé, pero ya está hecho.

Llegamos a mi edificio, entramos y tomamos el ascensor que nos lleva al quinto piso, donde está mi apartamento. Con dificultad, avanzo por el pasillo hasta que finalmente encuentro mi puerta. Ingreso la tarjeta y esta se abre. Lo primero que cae al piso es el hombre herido cuando estamos adentro.

—Oiga, ¿puede oírme? —lo sacudo, manteniéndolo despierto —¿Ya se murió?.

Por su quejido deduzco que no. Así que me apresuro al baño y lleno la tina de agua tibia para combatir el frío, busco una toalla seca y luego salgo en busca del sujeto, que sigue inerte recostado en la pared.

—Su colaboración no estaría de más —comento, tomándolo con mis débiles fuerzas nuevamente —¿Puede moverse? Necesito que se dé una ducha con agua tibia; la hipotermia es peligrosa.

—Puedo hacerlo —su voz ronca me sacude de nuevo.

—Entonces, lo dejaré en el baño; lo demás queda a su disposición —le indico. Pasando su mano por mi hombro, lo encamino hasta el baño, y después de dejarlo adentro, salgo y cierro la puerta.

«Nada más falta que lo bañe también».

Sé que no está bien lo que estoy haciendo, porque hay varias variables negativas en esta situación. Uno: puede ser peligroso, ¿y si me hace algo? Dos: no sé quién ni por qué lo dejaron de esa manera tan deprimente, herido y casi muerto. Y tres: podría ser algún indigente malherido de la calle que no tuvo a dónde ir. Pero eso lo averiguaré después.

—¡Joder! —suelto una maldición al escuchar un golpe provenir del baño.

Me apresuro a entrar para encontrarme con el hombre al lado de la tina, desnudo y con rastros de sangre manchando el piso.

—¿¡Está bien!? —corro hacia él, ayudándolo a mantenerse firme —Oiga, diga algo, no se muera en mi baño.

—Frío...—balbucea casi en un susurro —mucho...

—Le ayudaré —me ofrezco, tomando un recipiente del lavabo para lavarlo con el agua tibia de la tina, pero me detengo al ver su cuerpo desnudo; sin embargo, no es eso lo que me distrae, sino la herida hecha, al parecer, con un objeto punzante en su abdomen que sigue sangrando.

—Date prisa...—murmura débilmente, sacándome de mi shock mental.

—Oh, sí —reacciono, comenzando a echarle agua cuidadosamente, pero a este paso tardaré toda la noche en terminar —. Lo lamento, pero esta es la forma más rápida.

Tomo la regadera, me enderezo y empiezo a rociar el agua sobre él, quien al sentir la presión, hace una mueca de dolor.

—Arde —se queja —detente.

—Solo un poco más —le pido, lavando su cuerpo golpeado y lleno de sangre con una mano, mientras que con la otra sostengo la regadera.

Me distrae un poco la figura de su cuerpo. Está muy tonificado como para ser un indigente, y sus facciones me gritan a pulmón que tuvo una buena vida, solo que está maltratado. Además, tiene tatuajes en varias partes de su cuerpo, como en los brazos, pecho y espalda.

«Creo que cometí un error al traerlo».

—Ya es suficiente con esto—dictamino, terminando con el baño —espere aquí un momento, traeré algo de ropa.

Lo dejo un poco más débil de lo normal en el piso del baño. Salgo y rebusco en el clóset algo que sea de su talla. Anteriormente, mi ex novio venía aquí según a visitarme y terminábamos en la cama, así que debe de haber alguna prenda por aquí.

Logro hallar un pantalón de tela que él usaba para dormir y una playera negra. Eso será suficiente, aunque dudo que sea de su talla. Ese hombre se ve mucho más grande.

—¿Sigue vivo? —entro al baño con la ropa y sostengo una toalla —encontré algo de ropa, así que lo dejo cambiarse.

—Bien —musita.

Antes de salir, me detengo y lo miro.

—Es aconsejable que no se ponga la playera aún, hay que tratar esa herida —concluyo y cierro la puerta.

La ropa que traía puesta era una camisa negra y un pantalón negro también, además de zapatos caros. No parece ser de la calle; su aspecto tampoco sugiere eso.

¿Debería llamar a la policía? No creo que sea una buena idea en plena tormenta de nieve, y mucho menos cuando él está herido. Podrían involucrarme a mí en eso.

Meto la ropa del hombre en la lavadora y pongo los zapatos a secar mientras él sale del baño. Al darme cuenta de eso, saco las compras que hice y llevo el paraguas a una esquina de la sala. Acomodo todo y luego pongo a hervir el chocolate caliente.

Realizo varias tareas, como cambiarme de ropa, buscar el botiquín de primeros auxilios, terminar de hacer el chocolate, pero el hombre sigue sin salir del baño. Ya era suficiente verlo desnudo; incluso ahora, lo pienso con más claridad y me da vergüenza.

—Oh —diviso la figura frente a mí. Alta, sin camisa, aún con gotas de agua deslizándose por su torso desnudo, y con algunas partes moradas y verdes por los golpes, sin mencionar esa herida que aún sangra —. Creo que le ha quedado un poco estrecha la ropa, es lo que tenía por el momento. Mañana podrá usar la que tenían antes, la puse a secar.

—Gracias —me dice, con el cabello goteando todavía.

—Es hora de tratar su herida —le digo —tome asiento en el sofá un momento.

Hace lo que le digo, se sienta en el sofá mientras yo saco alcohol, algodón y unas vendas del botiquín.

—Dolerá un poco —le aviso, antes de llevar el algodón húmedo a la herida del abdomen.

Es un corte, pero por suerte no es tan profundo. Quizás deje cicatriz. Hace una mueca mientras lo trato, pero permanece quieto. Finalmente, termino de desinfectar y le pongo una venda para que no siga sangrando.

—Creo que estará bien con eso —comento, para luego posar mis ojos en su rostro golpeado —¿Quiere que le ayude con su cara también? No tiene buen aspecto.

Asiente con la cabeza sin gesticular palabras. Lo determino por un breve momento, maquinando en mi cabeza cómo se vería su rostro sin golpes. Ahora se ve guapo; me lo imagino sin esos moretones. Mirándolo más de cerca, noto el color de sus ojos. Azules oscuros. ¿Será un tipo de modelo perdido que fue asaltado? Si es así, no quiero estar involucrada; ya he tenido suficiente en el pasado.

—Quédese quieto por un momento —señalo, sentándome más cerca a su lado, y con mi mano extendida empiezo a limpiar lentamente sus heridas.

Es un poco incómodo que me esté mirando detenidamente mientras lo hago. Ahora que lo analizo mejor, no se ve como un hombre indefenso, más bien es todo lo contrario.

—Ya está hecho —culmino, terminando de untarle un poco de crema para los moretones.

No me dice nada, solo me observa en silencio mientras recojo las cosas dentro del botiquín, y me alejo para guardarlo.

—¿Desea tomar chocolate caliente? Hice un poco, le servirá para el frío —le ofrezco, rebuscando una taza en la cocina —¿Sí o no?.

—Sí.

Sirvo el chocolate y se lo entrego, ahora mirándolo con la camiseta que antes era de mi ex. Me traen recuerdos buenos y también desagradables.

—¿Desea comer algo?.

—Sí, no te importa.

—Es bastante bueno con las palabras después de todo —comento, dándole la espalda y sirviendo la sopa que había cocinado mucho antes de salir de compras —¿Se siente mejor ahora?.

—Supongo.

Es de pocas palabras, pero aún así su voz se escucha débil.

—Gracias —lo escucho decir —por todo.

—No fue nada —sigo en la cocina moviendo los platos y cubiertos de un lugar a otro —. Fue un acto natural de humanidad ante una persona que necesitaba ayuda, eso es todo.

Pensándolo bien, ¿Qué haré después con este hombre? ¿Tendrá a dónde ir?.

—Listo —dejo el plato de sopa en la mesa de centro —está caliente todavía, tómelo con calma. Y si no es de su gusto, lo entiendo, no soy experta cocinando.

—¿Aceptas a cualquier extraño en tu casa tan deliberadamente?.

—¿Cómo? —lo miro confusa.

—No sabes quién soy —me estremezco con esa mirada tan profunda y fría —¿No tienes miedo de que te haga algo?.

Trago grueso, cortando el contacto visual.

—Por el momento no aparenta ser alguien peligroso —musito, no muy convencida de mis propias palabras —¿O acaso sí lo es? Aunque si lo fuera, no creo que sea tan desagradecido como para atacarme después de que le salvé la vida. Y si me pregunta por qué lo metí a mi apartamento siendo un total extraño, es porque no nací con un corazón tan duro que lo iba a dejar morir ahí afuera en medio de la tormenta de nieve, ¿Bien?.

—Vicenzo.

—¿Qué?.

—Me llamo Vicenzo—repite.

—Ah, Vicenzo...—pronuncio suave —¿Eres italiano?.

—Sí.

—Yo soy-...—me corto, mirándolo fijamente, reconsiderando mi torpeza de darle mi verdadero nombre —. Soy Kira, puede llamarme así.

—Kira —acaricia el nombre con su acento —. Te debo la vida, Kira.

No supe qué responder, porque ahora no se ve tan vulnerable como antes, más bien su aspecto moribundo ha cambiado. ¿Quién será y de dónde viene en realidad?.

Estaba a punto de decirle algo más antes de seguir comiendo, pero en ese instante, el timbre de la puerta sonó. Me disculpé con él antes de dirigirme a la misma y abrirla, para encontrarme con la última persona que deseaba ver en este momento. Con otro hombre hospedado aquí, conociendo esos celos suyos, se armará un escándalo si lo ve.

—¿Qué haces aquí? —le puse mala cara.

—Vine a verte —trató de acercarse, pero me alejé.

—¿Para qué? —cuestioné cortante.

—Vamos, cariño, sabes que te extraño —tomó mi mano y puso esa cara lastimera de nuevo —¿No podemos solo hablar? He venido con esta tormenta solo para verte.

—No te pedí que lo hicieras.

—Kari-...—antes de que terminara de decir mi nombre, le puse una mano en la boca y salí con él al pasillo cerrando la puerta del apartamento a mis espaldas. Primero, porque no quiero que vea a Vicenzo y segundo, porque no quiero que ese extraño sepa mi verdadero nombre. Tengo que ser cautelosa por ahora.

—¿Qué crees que haces al venir hasta aquí? Ya te he dejado las cosas claras, deja el acoso constante conmigo, no va a funcionar —espeté irritada —¿Por qué no vas con Angelina? Ella te dará lo que necesites en la cama.

—Karina, sabes que ella no me gusta, te necesito a ti, todo lo que pasó fue un error que no volverá a ocurrir, te lo juro.

—Claro que no volverá a ocurrir, porque no volveré contigo. Así que lárgate de mi apartamento, no quiero volver a verte.

Hice un ademán de entrar de nuevo, pero me sostuvo la muñeca con fuerza, entorpeciendo mi paso.

—Karina, enserio quiero que esto funcione de nuevo —esta vez me abraza contra la pared, rodeando todo mi cuerpo con sus brazos —¿Sabes cuánto he sufrido estos últimos meses? Por favor vuelve, volvamos a ser como antes, y sigamos con los preparativos de la boda.

Sonrío amargamente, cerrando los ojos por unos breves segundos para luego empujarlo lejos de mí tanto como pueda.

—¿Preparativos de boda? —lo miro con desdén —no seas tan cínico y descarado, Vladimir. Eso era antes de que te metieras en las piernas de Angelina, ve con ella y dile que se case contigo, que soporte la basura que eres, porque yo contigo no vuelvo nunca.

—¡Angelina no es nada para mí!.

—¡Y tú tampoco lo eres para mí, así que vete y déjame en paz!.

Le cierro la puerta en la cara escuchando sus maldiciones del otro lado, y sus gritos diciendo que va a recuperarme a como dé lugar. Golpea la puerta con fuerza hasta que se cansa y se va. Suelto un suspiro angustioso para luego encontrarme con unos ojos azules que me miran con reproche mientras deja los trastes en el lavabo después de terminar de cenar.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

No Juzgues La Portada

No Juzgues La Portada

24.8k Vistas · Completado · Nathaly Hernández
Me llamo Amelia, y hace un año me enamoré perdidamente de Daniel, un chico que me cautivó y me hizo vivir la mejor de las historias de amor, pero también el dolor más grande que una chica puede pasar: una violación. Y hoy, a pesar del tiempo no logro recuperarme del trauma que me causó, haciendo casi imposible que me fije en algún chico. Hasta que llegan los hermanos O'Pherer, Gabriel y Rámses, con sus rostros atractivos, sus sensuales acentos extranjeros, sus músculos definidos y siendo tan distintos como el agua y el aceite. Rámses, es un francés de pocas palabras, a simple vista pedante, reservado y con un pasado problemático, seguro de esos que arrastran a los que se acercan a su vórtice. Gabriel, en cambio, es un portugués atractivo, dulce, carismático, simpático y con todos los atributos que me hacen suspirar y que prometen hacerme creer una vez más en el amor. Decir que el me gusta es poco. Solo hay un pequeño problema, a mí me gusta Gabriel el novio de mi mejor y única amiga y yo le gusto a Rámses, su hermano y mi mejor amigo. Y como si eso no fuese suficiente, Daniel insiste en regresar a mi vida y mi mamá decide volver con Stuart, un hombre que amé como a mi verdadero padre pero que nos destruyó a ambas. No se apresuren a juzgar la portada, ni siquiera esta sinopsis, porque nadie sabe lo que oculta un corazón. Nadie sabe lo que oculta el mío
El juego de Chase

El juego de Chase

38.2k Vistas · Completado · Eva Zahan
Huyendo del oscuro pasado de su vida, Sofia McCommer está decidida a empezar de cero y demostrar su valía a su familia uniéndose a la empresa familiar que está al borde de la quiebra.

Arrasado por la vida, Adrian T. Larsen, el poderoso imán empresarial, se ha convertido en un hombre con el que nadie quería cruzarse. Su corazón muerto solo está lleno de oscuridad, por lo que no sabe lo que es la bondad y siente un intenso odio por la palabra: amor.

Y luego viene el juego.

Un juego de ignorar al despiadado playboy que Sofía juega con sus amigos en un club los sábados por la noche. Las reglas eran simples: ignora al multimillonario, hiere su ego y sal. Pero no sabía que salir de las garras de un tigre herido no era algo fácil de hacer. Especialmente cuando el infame hombre de negocios Adrian Larsen estaba en juego aquí.

El destino los une cuando sus caminos chocan entre sí más de lo que Sofia esperaba, cuando el poderoso multimillonario irrumpe en su vida, las chispas y el deseo comienzan a poner a prueba su resistencia. Pero tiene que alejarlo y mantener su corazón cerrado para mantener a ambos a salvo de las peligrosas sombras de su pasado. El oscuro pasado que siempre estuvo al acecho.

¿Pero puede hacerlo cuando el diablo ya ha puesto sus ojos en ella? Ha jugado un juego y ahora tiene que enfrentarse a las consecuencias.

Porque cuando se burlan de un depredador, se supone que lo persigue...
La Pareja Odiada del Rey Alfa

La Pareja Odiada del Rey Alfa

343.1k Vistas · Completado · Night Owl
—Yo, Raven Roman, te rechazo, Alpha King Xander Black, como mi compañero —dije con voz firme a pesar del dolor en mi corazón, pero él solo echó la cabeza hacia atrás y soltó una risa oscura y amenazante.

—¿Tú? ¿Rechazarme a mí? Rechazo tu rechazo, no puedes escapar de mí, compañera —escupió con voz llena de odio—. Porque voy a hacer que te arrepientas de haber nacido, rogarás por la muerte, pero no la encontrarás. Esta es mi promesa para ti.

Raven Roman es la loba más odiada de su manada, condenada por un crimen que su familia cometió contra la Familia Real. Intimidada, humillada y tratada como una maldición, ha sobrevivido a cada herida que el destino le ha infligido hasta que le entrega el giro más cruel de todos.

Su compañero destinado no es otro que Alpha King Xander Black, el gobernante despiadado cuya familia la suya una vez traicionó. El hombre que quiere destruirla. Cuando ella intenta rechazarlo, él se niega, prometiendo hacer de su vida una pesadilla viviente.

Pero nada es tan simple como el odio.

Hay verdades enterradas bajo su pasado compartido—secretos, mentiras y una atracción peligrosa que ninguno de los dos puede negar. Un vínculo que se niega a romperse. Y a medida que sus mundos colisionan, Raven comienza a descubrir la oscuridad que ha moldeado ambos destinos.

Traición. Poder. Un enemigo acechando en las sombras. ¿Podrán Xander y Raven superar los pecados de sus linajes y unirse contra las fuerzas que amenazan su mundo? ¿O su odio los consumirá mucho antes de que la verdad pueda liberarlos?
Matrimonio Rápido con el CEO

Matrimonio Rápido con el CEO

10.7k Vistas · En curso · Olivia
He vivido una vida maldita. Mi padre desapareció sin dejar rastro, mi madre murió, y me dejaron con la familia de mi tío. Me hicieron la vida imposible—abuso constante, y lo peor, mi tío y mi primo me acorralaban cuando nadie estaba mirando...
Pero tal vez la suerte finalmente me encontró. Me liberé de esa pesadilla y me escapé con este hombre hermoso que tiene un poder serio y dinero que parece nunca agotarse...
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

598.3k Vistas · Completado · nicolefox859
¿Qué es más vergonzoso que una llamada accidental desde el bolsillo?
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.

Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.

El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.

Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.

Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.

Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?

Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
ATLAS EL ALFA CAUTIVO

ATLAS EL ALFA CAUTIVO

64.3k Vistas · En curso · Tory Sánchez
Mica ya no era dueña de sus acciones ni de sus pensamientos. Todo lo que anhelaba era apagar esa llama ardiente. Dolía, dolía demasiado. Se sentía vacía.

—Lléname de ti, Atlas —suplicó abriendo los pantalones del hombre.

Un gruñido animal abandonó la garganta de Atlas, pero no pudo hacer nada. Simplemente, observó como Mica le acariciaba la dura verga.


Durante meses. Atlas Dravencor sufrió en cautiverio a manos de su enemigo. El alfa Aziel de la manada de Plata. Encerrado como una bestia, fue torturado para doblegarlo, pero fiel a sus principios y lealtades, no se dejó vencer. Hasta que llegó Mica, inocente y con intención de ayudarlo, terminó sucumbiendo ante ella. Solo para enterarse de que se trataba de la hija de su peor enemigo.
Traicionado, juró vengarse y, cuando finalmente es rescatado por su padre y su gente, Atlas no huye solo: arrastra a Mica con él, herida en el asalto. No la salva por piedad. La lleva con él como su botín de guerra. Como castigo y símbolo de su victoria.
Atlas está decidido a vengarse y hacerle pagar por su engaño; sin embargo, estar lejos de la joven omega le resulta imposible, sobre todo, cuando descubre que en su cuello lleva su marca y en su vientre, a su hijo.
Entre la sed de venganza y el deseo prohibido, Atlas deberá decidir si será un verdugo… o un alfa digno.
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo

Esta Vez Él Me Persigue Con Todo

1.1m Vistas · Completado · Sherry
Maya se quedó helada cuando entró el hombre que atraía todas las miradas del salón. Su exnovio, que había desaparecido hacía cinco años, era ahora uno de los magnates más ricos de Boston. En aquel entonces, él nunca había dado pistas sobre su verdadera identidad; luego, había desaparecido sin dejar rastro. Al ver ahora su mirada fría, ella solo podía suponer que él había ocultado la verdad para ponerla a prueba, había decidido que ella era superficial y se había marchado decepcionado.

Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.

—¿Todavía estás enojado conmigo?

Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.

Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.

Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.

Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Cielo o Infierno: Amando a Mi Retorcido Multimillonario

Cielo o Infierno: Amando a Mi Retorcido Multimillonario

28.6k Vistas · Completado · Marianna
—¿Así que eso es todo, eh? ¿Toda esa charla era solo para engañarme y follarme?— gruñó contra mis labios, sin darme oportunidad de responder mientras movía sus dedos más profundo, curvándolos para alcanzar ese punto que me hacía gemir a pesar de mí misma. —Eres una perra codiciosa, abriendo las piernas por dinero.

Me volteó sobre mi estómago con brutal eficiencia, su mano cayendo fuerte sobre mi trasero en una bofetada que resonó en la habitación.

—Eso es lo que quieres, ¿verdad? Ser tratada como la puta barata que eres.


Hannah se convirtió en madre sustituta para salvar al "moribundo" hijo de su benefactor—solo para descubrir que era una mentira de un drogadicto.

Ahora, llevando al hijo de Finn Sterling, un hombre tan frío y despiadado como peligroso, no tiene salida.

Pensó que todo iría según el acuerdo: pasaría su embarazo en un sanatorio remoto, daría a luz y luego se marcharía.

Hasta que la familia Sterling envió un mensaje—Finn quería casarse con ella.

Hannah quedó atónita. La última vez que se vieron, Finn había dejado claro que quería tener el menor contacto posible con ella.

¿Por qué el cambio repentino? ¿O hay alguien más moviendo los hilos—ocultando un plan que podría destruirlos a ambos?
De la Ruptura a la Felicidad

De la Ruptura a la Felicidad

25.7k Vistas · Completado · Robert
¿Sabes lo que se siente la verdadera desesperación? Déjame contarte.
En mi fiesta de compromiso, se desató un incendio. Mi prometido se lanzó heroicamente entre las llamas. Pero no venía a salvarme a mí—estaba salvando a otra mujer.
En ese momento, mi mundo se hizo pedazos.
Cadenas de Seda y Foco

Cadenas de Seda y Foco

25.6k Vistas · Completado · Diana Matthew
Mis ojos se cierran, mi mente y mi cabeza compitiendo entre sí mientras los dientes de Xerxes rozan mi labio inferior, provocando un jadeo que él aprovecha al máximo y mete su lengua en mi garganta, explorando y saboreando mi cálida cavidad. Por primera vez, me encuentro luchando por mantener el ritmo del fervor del beso. Xerxes me besa con la intención de poseer, es puro y crudo, sin dejar espacio para nada más. Me jala con una fuerza contra la que no lucho mientras caigo en el regazo de Xerxes, colocando voluntariamente mis rodillas a ambos lados de sus caderas y lo cabalgo, mis brazos rodeando su cuello y me dejo ser poseída por este hombre dominante.


Ciel Reid no es ajeno al escándalo. Como un actor rebelde con una reputación de chico malo, ha escalado hacia la fama, dejando un rastro de caos. Pero cuando su carrera se tambalea al borde de la ruina, aparece un salvavidas en forma de Xerxes Laurent—un CEO implacable con secretos tan oscuros como sus trajes.

Xerxes le ofrece una oportunidad para recuperar su estrellato, pero hay una trampa: un contrato para un compromiso falso que convertirá a Ciel en su peón. Lo que comienza como un retorcido trato de negocios pronto se convierte en un juego de alto riesgo de poder, deseo y traición.

En Cadenas de Seda y Reflectores, la pasión arde, las lealtades se rompen y nada es lo que parece.
Cómo No Enamorarme de un Dragón

Cómo No Enamorarme de un Dragón

2.2m Vistas · Completado · Kit Bryan
Nunca me postulé a la Academia para Seres y Criaturas Mágicas.

Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.

Todos menos yo.

Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.

La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.

Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.

Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

500.8k Vistas · Completado · Amelia Rivers
Ella es la hija de la ama de llaves. Él es el multimillonario más frío de Manhattan. Una bebida drogada cambia todo.

Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.

Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.

Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.

Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?

Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.

Pero no lo son.

A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.

Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?