Capítulo 16 El Cinismo en la Puerta

El teléfono de la entrada a la residencia de Uriel comenzaba a sonar insistentemente sin descanso.

—¿Qué harás? —le pregunté agitada y aferrándolo a mi cuerpo.

—¿Quién podría buscarme? —cuestionó al aire bajando el ritmo de sus embestidas—. Solamente mi padre. —susurró con disgusto inmediato.

—¿L...

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