Capítulo 55

Cuando por fin volvió la luz, era de día y las pestañas de Waverly se abrieron de golpe. Estiró los brazos y trató de apagar la lámpara, que seguía encendida. Los papeles que estaban desparramados sobre su regazo la noche anterior estaban ahora bien colocados en la mesita de noche. ¿Qué había pasado...

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