
La Propuesta Del Futuro Presidente
Melanie Fraser · Completado · 144.5k Palabras
Introducción
Vikram Loughty es consiente de eso. El importante y reconocido empresario se ve en la cima de su éxito y por ello decide dar un importante paso, apuntarse para ser candidato a presidencia de su país, pero hay un problema, no tiene una esposa y con ello no hay posibilidad de hacer una familia.
Pero todo cambia cuando ella, Yannick Pussett, su antigua asistente y la jovencita a la que salvó de las garras de su maltratador esposo se cruza en su camino once años después y justo en el momento en el que pensó todo estaba perdido.
Él le pide ayuda y con ello un simple contrato que consta de formar una familia lo bastante creíble y sólida para que nadie sospeche, ella quien tiene un problema económico y que además lo admira por como la defendió, no duda en hacerle el favor a su salvador, el CEO.
Capítulo 1
La inquietud de su asistente lo descolocó como siempre, Yannick no llevaba más de cinco meses trabajando para la mejor empresa hotelera que existía a nivel mundial, pero su capacidad, su mente brillante y el ingenio del que es dueña la llevaron a ser la asistente del CEO y heredero de la cadena de hoteles LuxesVista.
Vikram no entendía por qué la chica se comportaba como si todo el mundo fuera un monstruo, tampoco entendía lo inquieta que se ponía al llegar cierta hora. Él no es hombre de prestarle atención a las mujeres que no le interesan, pero ella en lo personal tiene algo que le fascina.
En lo general se fija en mujeres inteligentes y quizás sea eso lo que le obliga a prestarle un poco de su atención, aunque su piel bronceada, sus ojos únicos en una mezcla de miel y azul, su cabellera castaña, lisa y extremadamente larga, el perfil de su rostro, sus facciones tan delicadas y su cuerpo el cual parece no explorado por la forma tan recatada en la que se viste, le hace imposible ignorarla.
―¿Algo le preocupa, señorita Pussett? ―Esa voz profunda fue pavorosa para ella, escucharla de pronto casi la aterró.
―N… no, señor. ―No se atrevió a mirarlo a los ojos, el hombre es realmente frío e imponente. ―Estoy terminando con lo que me pidió. ―Vikram entrecerró los ojos. Al inicio, decidió trabajar con ella porque vio a una mujer insegura y por ello no se lanzaría a él como un regalo, realmente resultó, pero que ni se preocupe por mirarlo no le gusta.
―¿Cuál es su edad? ―Lo preguntó, aunque lo sabía, le fascina su tono de voz dulce y aterciopelado, está aburrido de trabajar en papeleos.
―Tengo dieciocho, señor. ―Vikram asintió a pesar de que tampoco lo miró esta vez.
―¿Está en la universidad? ―Yannick se sintió cada vez más nerviosa, ¿Por qué le pregunta todo eso? ¿Por qué no puede dejar de preguntarle cosas?
―Sí, señor, pero no asisto los fines de semana. ―Acomodando los documentos se puso en pie. ―Ya está todo listo, podrá enviar el reporte hoy mismo. ―Miró su reloj de pulso y el corazón le dio un brinco, ella ya tenía que estar en casa.
―Muy bien, agradezco que te hayas quedado un par de hora más. ―Vikram no perdió detalles, si no tenía que ir a la universidad, ¿Por qué estaba tan impaciente?
―Es un placer. ―Apretó los labios hasta dejarlos en una línea, a espera que su jefe le ordene retirarse.
Vikram como nunca antes, fue realmente odioso, solamente se limitó a observarla en silencio. La chica es todo un misterio y es una fascinación para él. Es hermosa, asintió en confirmación a su observación mental.
―Puedes retirarte. ―Yannick finalmente respiró, había estado de pie frente a él indeterminados minutos y ya estaba por desmayarse debido a esa mirada intensa de su jefe.
―Que descanse, señor. ―Rápidamente, tomó sus cosas y salió del despacho con rapidez, sus pensamientos la distrajeron al punto de ignorar a todos en el piso presidencial.
Ella debía estar en casa, debió haber llegado hace dos horas y apenas estaba en el ascensor, ¿Por qué todo le sale mal? Sus ojos se cristalizaron, pero rápidamente se controló, ahora debe llegar cuanto antes y rogar que sea la primera en hacerlo.
Vikram inició a buscar el papel donde Yannick amablemente le copió la agenda de la semana, pero no la vio por ningún lado. Molesto por su falta de concentración, se paró de su puesto, no debió incomodarla, ahora el karma se las cobró.
―Michelle, ¿Mi asistente te dejó algo para mí? ―Al verla negar resopló, ¡Es un tonto! Jamás se olvida de las cosas, pero claro, tenía que molestar a la chica para su diversión. Se reprendió mentalmente.
―Esko, quiero que investigues con la recepcionista de planta baja donde vive mi asistente, me avisas cuando lo hagas. ―El guarda espalda y conductor, se puso en marcha tras recibir la orden de su jefe.
Yannick finalmente llegó a su destino, ya la noche había caído y estaba más fría y lúgubre que nunca. Al llegar frente a su casa y ver las luces encendidas, el corazón se detuvo, sus pulmones se cerraron y sus pies no obedecieron la orden de caminar, ella se sentía petrificada y con los pies enterrados en el pavimento.
Con manos temblorosas y agitada como si hubiera corrido kilómetros, finalmente llegó a la puerta, algo le decía que no entrara, que huyera de ahí, pero el miedo a lo que podía pasar si le hacía caso a sus pensamientos ganaron, por lo que entró lentamente a la casa.
―¿No te basta llegar tarde toda la semana por esa maldita universidad, como para llegar también tarde el sábado? ―Yannick se sobresaltó al escuchar la voz ronca que provenía del sofá puesto en la pequeña sala.
―Me ofrecie… ofrecieron horas extras. ―Tartamudeó muerta de miedo. ―Mira, pasé al supermercado y… y te traje cervezas. ―Le sonrió en un intento por relajarlo, pero verlo ponerse de pie, le hizo pensar lo peor y tuvo razón. El hombre solo hizo llegar hasta ella y la abofeteó tan fuerte que la movió del lugar donde permanecía.
―Te amo. ―Le aseguró acariciando el golpe que se tornó rojo casi de inmediato. ―Pero tú al parecer no me amas lo suficiente. ―La miró a los ojos con aires de superioridad. ―Te he tenido paciencia, Yan, pero tiene un límite. ―Yannick vibró por el sollozo. ―Te metiste a la universidad y yo lo acepté, pero ¿También debo aceptar que pases tiempo con un hombre?
―Te juro que no le hablo si no es por trabajo. ―Se explicó de inmediato. ―Me visto como tú me pides para que nadie me vea. ―Mintió, no lo hace solamente por él, también para que las marcas en su cuerpo no se noten. ―Sabes que te amo a ti, has sido mi novio de toda la vida. ―Intentó acariciar su mejilla, pero él rápidamente lo evitó.
―¿Por qué no puedes ser como las otras mujeres? ―La miró con asco. ―¿Por qué eres una buena para nada? ¡Deberías agradecerme que me fijé en ti! ―Gritó perdiendo el control. ―¡A las dieciséis horas dijiste! ―La tomó con fuerza del pelo.
―Jean, por favor… por favor… no me hagas daño. ―Rogó aferrando sus manos en la de él para que no tirase con más fuerza. ―Por favor, prometo no tardar más, lo juro. ―Sus ruegos no hicieron más que alimentar al hombre que la sigue arrastrando por el pelo.
―Te amo, pero tú a mí no y eso me desagrada. ―Entrando a la habitación, la tiró con fuerza en la cama. ―Si no sirves para otra cosa, sirve para esto. ―Inició a desnudarla con violencia. ―Lo único bueno que tienes es que solamente yo te he tocado. ―Tiró de ella para que no huyera. ―Pero en lo demás eres un fracaso, ¿Crees que puedes llegar a ser cirujana? ―Se burló de ella. ―No eres más que una patética mujer. ―Liberando su erección, se echó sobre ella. ―No eres nadie Yannick, si yo no me hubiera fijado en ti, nadie más lo hubieras hecho. Das vergüenza y lástima. ―La abrió de piernas. ―Siéntete afortunada porque te amo y todavía me excito con tu asqueroso cuerpo. ―Se hundió en ella con tanta fuerza que la hizo gritar.
―Jean, bastante, basta por favor. ―Le imploró. ―Lubrícame antes, te lo suplico. ―La bofetada la calló al instante y el sabor a hierro en su boca le dejó en claro que debía callar.
―No es mi culpa que tu asqueroso cuerpo no lubrique. ―Gritó furioso. ―¿Acaso no me deseas? ―Yannick no lo pudo aguantar más, gritó con desesperación por las dolorosas arremetidas. ¿En qué momento ella aceptó todo eso? ¿Por qué no se fue a tiempo? ¿Tan poco vale ella como para seguir con el hombre que la lastima? ―¡Zorra! ―Gritó al verse lejos de ella.
―Ya no más, por favor. ―Adolorida y sangrando, se paró de la cama. ―Ya no quiero que me lastimes. ―Jean sonrió.
―Te estoy dando tu merecido, solamente para esto sirves. ―Carcajeó. ―¿Quién puede quererte, Yan? ¿Qué hombre te aceptaría? ¡No tienes nada! Ni siquiera tus padres te quisieron, tu abuela te crio y era solamente para que la atendieras y le dieras de comer. ¿Qué parte de que soy el único que te aceptará no entiendes? Mírate, das asco. ―La escupió. ―Eres realmente fea, lo único pasable que tienes son tus extraños ojos y aun así ni eso pudiste tener bien. Tu cuerpo… ¿Crees realmente que podrías excitar a otros hombres? Todas esas marcas dan asco. ―Yannick se derrumbó como siempre y supo que ya estaba perdida. Al caer de rodillas al piso, la patada en su costillas derecha la acostó con brusquedad. ―Esto es lo que siempre te has merecido y lo sabes. ―La tomó del pelo y la arrastró por toda la casa. ―No sirves para nada, ¡Nunca valdrás la pena para alguien! ―Yannick no hizo más que recibir cada golpe de su parte, ya casi no escuchaba ni veía por los tantos golpes acertados en su cara, pero era incapaz de defenderse, eso sería peor, ¿No?
Vikram miró el vecindario y suspiró, Yannick no pareciera que fuera de esos bajos barrios, desde el inicio pensó que venía de una familia acomodad, pero se equivocó.
―¿Qué está pasando? ―Vikram miró al interior de la pequeña casa. ―¿Qué está pateando ese hombre ahí? ―Al mirar cómo el tipo alzó por los aires una pequeña figura, lo supo.
―Señor, déjeme a mí. ¡Señor! ―Vikram no lo escuchó, corrió a la casa y tras patear la puerta entró con rapidez.
―Yannick. ―Susurró al ver a la chica desnuda y empapada en sangre en el piso.
―¡¿Quién eres tú?! ―El puñetazo lo sentó en el piso.
―Te atreves a golpear de esa manera a una mujer que no podría defenderte de ti. ―Se acercó furioso. ―No suficiente con golpear la humillas. ―La patada casi noqueó a Jean. ―Eres un miserable. ―Antes de que pudiera lastimarlo más, Esko entró y lo apartó.
―No se manche las manos. ―Le pidió parándose frente a él. ―Dígame lo que quiere que haga y lo haré. ―Vikram no lo escuchaba, estaba realmente furioso por lo que ve.
―Necesito ayudarla. ―Se apartó de su guarda espalda. ―No sé si está viva…
―No toques a mi mujer o te mato. ―Ladró Jean.
―Yo me encargaré de ella. ―Vikram miró a Esko. ―Quiero que ese maldito se pudra en la cárcel y que se arrepienta cada día de lo que ha hecho. ―Esko asintió a la orden de su jefe y una vez lo vio salir con la chica en brazos, miró al pobre desgraciado en el piso.
―Te irá muy mal. ―Antes de que pudiera responderle, una potente patada en la cara le nubló los sentidos.
Vikram aceleró el auto, no sabe cuanto ella resistirá, pero debe llegar con rapidez a un hospital. Su corazón furioso no dejó de martillar en su pecho, ¿Cómo puede haber hombres tan miserables y malos? ¿Por qué ese animal la golpeó tan feo?
―Nana… —Yannick deliró.
―Tranquila, él ya no te hará daño, prometo sacarte del país y ayudarte para que te recuperes. —Primera vez que decide cometer la imprudencia de visitar la casa de un trabajador, se dejó llevar por el impulso y está agradecido por eso.
Últimos capítulos
#85 Epílogo: Final Feliz
Última actualización: 4/23/2025#84 Capítulo 83: Felicidad Plena
Última actualización: 4/23/2025#83 Capítulo 82: ¡Recompensa y Milagro!
Última actualización: 4/23/2025#82 Capítulo 81: Más Tristeza Que Felicidad
Última actualización: 4/23/2025#81 Capítulo 80: La Carta
Última actualización: 4/23/2025#80 Capítulo 79: Ultima Jugada
Última actualización: 4/23/2025#79 Capítulo 78: Traición
Última actualización: 4/23/2025#78 Capítulo 77: Sin Salida
Última actualización: 4/23/2025#77 Capítulo 76: La Brecha
Última actualización: 4/23/2025#76 Capítulo 75: Lo Que Se Puede Perder
Última actualización: 4/23/2025
Te podría gustar 😍
Invisible para su Matón
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario
Técnicamente, Rhys Granger era mi prometido ahora—millonario, increíblemente atractivo y un sueño húmedo de Wall Street. Mis padres me empujaron hacia el compromiso después de que Catherine desapareciera, y honestamente? No me importó. Había estado enamorada de Rhys durante años. Esta era mi oportunidad, ¿verdad? ¿Mi turno de ser la elegida?
Error.
Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una estúpida, rota y fea taza que mi hermana le dio hace años. Fue entonces cuando me di cuenta—él no me amaba. Ni siquiera me veía. Solo era un reemplazo cálido para la mujer que realmente quería. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una taza de café glorificada.
Así que lo abofeteé de vuelta, lo dejé y me preparé para el desastre—mis padres perdiendo la cabeza, Rhys teniendo una rabieta de millonario, su aterradora familia planeando mi prematura desaparición.
Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol.
Entra él.
Alto, peligroso, injustamente atractivo. El tipo de hombre que te hace querer pecar solo por existir. Lo había conocido solo una vez antes, y esa noche, él simplemente estaba en el mismo bar que mi yo borracha y compadeciéndose de sí misma. Así que hice lo único lógico: lo arrastré a una habitación de hotel y le arranqué la ropa.
Fue imprudente. Fue estúpido. Fue completamente desaconsejado.
Pero también fue: El. Mejor. Sexo. De. Mi. Vida.
Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado.
Porque mi aventura de una noche no es solo un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería estar jugando.
Y ahora, él no me va a dejar ir.
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario
En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...
Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.
George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.
Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!
Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.
Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.
—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?
George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!
—Me temo que eso es imposible.
Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
El regreso de la princesa de la mafia
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.












