Capítulo 50 Siete Minutos

El sonido del temporizador no estaba en el aire; latía directamente en las sienes de Javier. Veinte minutos. Los peores asesinos de España venían de camino a su posición, y el único hombre capaz de cubrirles las espaldas en un tiroteo estaba conectado a una máquina, con el pecho cosido a contrarrelo...

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