
La que debía morir
Carling Galicia · En curso · 49.0k Palabras
Introducción
Pronto descubre la verdad: el cuerpo de la morgue no es el de Lucía. Su hermana fingió su muerte después de robar una lista mortal a los Lobos Negros, la organización más peligrosa del país. Traicionó a sus jefes, vendió información por veinte millones y usó a su propia familia para encubrirlo.
Ahora Clara es perseguida a balazos, traicionada por sus padres y marcada para morir. La hermana que quería salvar nunca fue la víctima. Era la traidora. Y Clara ya no busca respuestas.
Quiere venganza. Quiere sangre. Y está dispuesta a convertirse en algo peor que los sicarios que la cazan para destruir a Lucía con sus propias manos.
Capítulo 1
El teléfono destrozó el silencio de la habitación a las 3:17 de la madrugada.
Clara lo dejó sonar la primera vez, hundiendo la cara en la almohada. A la segunda vibración, abrió los ojos en la oscuridad total. A la tercera, contestó con la voz rasposa por el sueño.
—¿Qué?
—Clara… —La voz de su madre se quebró al otro lado, ahogada en algo que no era solo llanto—. Tienes que venir a casa. Ahora.
Clara se incorporó de golpe, con el corazón ya acelerado.
—¿Qué pasó? Habla claro.
Hubo un silencio largo, de esos que preceden a las peores noticias.
—Es tu hermana. Lucía.
El estómago de Clara se contrajo como si le hubieran dado un puñetazo. El mundo no se detuvo. Simplemente se volvió gris y afilado.
Se quedó sentada en la cama, con los pies descalzos sobre el suelo frío, mirando la pared negra frente a ella. No gritó. No lloró. Solo sintió cómo algo dentro de su pecho se partía con un sonido seco, como hueso rompiéndose.
—Voy para allá —dijo, y colgó sin esperar respuesta.
Se vistió en menos de dos minutos. Jeans, sudadera negra, zapatillas. No se peinó. No se lavó la cara. Agarró las llaves y salió corriendo hacia el coche.
Durante el trayecto, las calles vacías de la ciudad parecían borrosas bajo las luces amarillas de las farolas. Lucía. Muerta. Su hermana mayor, la fuerte, la ambiciosa, la que siempre parecía tener todo bajo control. La que nunca conducía de noche porque le daba pánico. Nada de esto encajaba.
Cuando llegó a la casa familiar, todo estaba mal. Las luces de toda la planta baja encendidas como si fuera mediodía. La puerta principal entreabierta. Un coche negro desconocido aparcado en la acera, con las luces de posición todavía prendidas.
Empujó la puerta y entró. El aire olía a café viejo y a miedo.
—¿Mamá? —llamó con la voz cortante.
Las voces de la sala se cortaron de golpe. Cuando Clara apareció en el umbral, los tres rostros se volvieron hacia ella como si fuera un fantasma.
Su padre estaba de pie junto a la ventana, rígido como una estatua. Su madre hundida en el sofá, con los ojos hinchados. Y un hombre de traje oscuro, de unos cuarenta y cinco años, con cara de no dormir desde hace días.
—Clara, siéntate —ordenó su padre.
—No me voy a sentar. ¿Dónde está mi hermana?
El hombre del traje dio un paso adelante.
—Soy el inspector Ruiz, de la policía. Lamento informarle que su hermana falleció esta madrugada en un accidente automovilístico.
Clara lo miró directamente a los ojos, sin parpadear.
—Mi hermana no conduce de noche. Le da pánico. Nunca, jamás, lo hace.
El inspector Ruiz miró de reojo a sus padres. Ese pequeño gesto fue suficiente.
—¿Quién iba con ella en el coche? —preguntó Clara, dando un paso adelante.
Silencio.
—Había otra persona —admitió finalmente el inspector—. Desapareció del lugar del accidente.
Clara soltó una risa corta y amarga que sonó como vidrio rompiéndose.
—Desapareció. Qué conveniente. ¿Se evaporó? ¿Se lo tragó la tierra?
—Clara, por favor… —intentó intervenir su madre, con la voz rota.
—¡No! —Clara levantó la voz, señalando al inspector—. Mi hermana está muerta, hay un tipo que iba con ella y que ahora no aparece, y ustedes tres están aquí parados como si esto fuera un puto trámite. ¿Qué carajo está pasando?
Su padre se acercó e intentó ponerle una mano en el hombro. Clara se la quitó de un manotazo.
—No me toques. Quiero la verdad. Ahora.
El inspector Ruiz respiró hondo.
—El vehículo fue encontrado volcado en la carretera vieja que va al norte. Su hermana estaba dentro. La otra persona… no estaba. No hay rastro.
—¿Y ya cerraron el caso? —preguntó Clara con incredulidad—. ¿Así de fácil?
—No hay evidencia de delito por el momento —respondió el inspector, pero su tono era demasiado ensayado.
Clara sintió cómo la rabia le subía por la garganta.
—Esto no fue un accidente —dijo lentamente, mirando a cada uno a los ojos—. Y los tres lo saben.
Nadie la contradijo. Ese silencio fue la confirmación más fuerte que podía recibir.
Esa misma noche, encerrada en su antigua habitación, Clara no pudo dormir. Se sentó en la cama con las rodillas pegadas al pecho, mirando el teléfono. A las 4:47 de la madrugada marcó el número de Lucía.
Sabía que era absurdo. Su hermana estaba muerta.
Pero necesitaba oír la voz del buzón. Necesitaba golpearse contra esa realidad.
Un tono. Dos. Tres.
Y entonces alguien contestó.
—¿Hola? —dijo una voz masculina, baja y claramente nerviosa.
Clara se quedó helada. El aire se le congeló en los pulmones.
—¿Quién carajo eres? —preguntó con la voz temblando de furia.
El hombre no respondió de inmediato. Solo se escuchó su respiración agitada.
—No vuelvas a llamar a este número —dijo finalmente, y colgó.
Clara se quedó mirando la pantalla. El nombre «Lucía» todavía brillaba en ella.
Su hermana estaba muerta.
Pero su teléfono seguía vivo. Y alguien más lo tenía.
Se levantó y caminó hasta la ventana. Afuera, la calle estaba oscura y quieta. Pero Clara ya no sentía miedo. Sentía algo mucho más peligroso.
Determinación.
—Esto no fue un accidente —repitió en voz baja, mirando su propio reflejo en el vidrio—. Y voy a destruir a quien sea que esté detrás.
No sabía todavía que esa promesa la llevaría mucho más lejos de lo que imaginaba. Ni que la persona que más tenía que temer… era la misma a la que quería vengar.
Últimos capítulos
#51 Capítulo 51 El eslabón roto
Última actualización: 7/10/2026#50 Capítulo 50 Siete Minutos
Última actualización: 7/10/2026#49 Capítulo 49 El nido de la víbora
Última actualización: 7/7/2026#48 Capítulo 48 El precio del silencio
Última actualización: 7/7/2026#47 Capítulo 47 La bala ciega
Última actualización: 7/14/2026#46 Capítulo 46 El precio de la sangre
Última actualización: 7/7/2026#45 Capítulo 45 Colisión inminente
Última actualización: 7/7/2026#44 Capítulo 44 La llamada
Última actualización: 7/7/2026#43 Capítulo 43 La viuda negra
Última actualización: 7/7/2026#42 Capítulo 42 El reloj de arena
Última actualización: 7/7/2026
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