Capítulo 17 Ya no eres una víctima.

ELENA

Su agarre era tan firme, tan constante… que no me atrevía ni a girar la cabeza. Estaba aterrada, sí, pero sobre todo agotada hasta la médula. Harta de esta existencia que no era mía, de la violencia que se respiraba en cada rincón de la mansión, de que todos descargaran en mí sus frustracione...

Inicia sesión y continúa leyendo