Capítulo 24 El lobo y su conejita. Promesas en la penumbra.

Emir:

Disfrutaba cada maldito instante a su lado. Verla sonrojada, a la vez que temblaba emocionada bajo mis caricias, era una satisfacción que apenas si conocía en toda mi vida. Sin duda, cambiar de estrategia había sido la mejor decisión que jamás tomé. Elena cedía poco a poco, y yo solo necesita...

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