Capítulo 27 El picor del destino.

Elena:

No podía permanecer ni un segundo más a su lado; de verdad sentía que el corazón se me iba a salir por la garganta, que el pecho me estallaría si respiraba su aire una vez más. Con las manos temblorosas y la respiración entrecortada, llege hasta la mesa donde María terminaba sus quehaceres.

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