Capítulo 33 Determinación de acero.

Elena:

Las horas siguientes fueron un suplicio interminable, un tiempo que parecía estirarse como la cuerda de una horca, lenta y cruel. El médico y sus asistentes iban y venían sin pronunciar una sola palabra sobre el estado de Emir; sus rostros serios, sus miradas esquivas, solo servían para alim...

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