Capítulo 8 La discordia crece

Elena

Cerré los ojos, dejándome llevar, esperando sus besos, sus caricias… cualquier cosa que ese hombre, ese desgraciado, quisiera hacer conmigo. Me entregué sin resistencia, con el corazón desbocado y el alma en vilo, hasta que sentí su voz ronca rozando mi oído, tan cerca que me estremeció hasta...

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