Capítulo 4 1 Control total 2/2
AARÓN CONNOR
Lo primero que noto al despertar es que Violet, no está en la habitación, puedo sentir su olor, pero no su presencia. ¡Maldita sea, me ha vuelto a desobedecer! No tengo tiempo para estas estupideces, así que me levanto completamente frustrado directamente al cuarto de baño para tomar una ducha rápida.
Tengo cosas que hacer y el tiempo es escaso para estar soportando sus malcriadeces de niñita tonta y sufrida. Por mucho que tarde debajo del agua, su olor sigue impregnado en cada parte de mí cuerpo. Luego de unos quince minutos bajo el agua, salgo nuevamente a mi habitación me visto y voy al encuentro con mi madre y hermana menor, quienes toman un delicioso desayuno en la terraza. Junto a ellas, se encuentra una tercera persona, es una mujer rubia, de tez blanca aunque un poco bronceada, sus ojos son grandes y con un llamativo color gris.
— Miren a quién tenemos aquí, mi cachorro se ha dignado a venir — saluda mamá y me acerco a ella.
— Buenos días madre — le doy un beso — Igual para ti Kate — mis ojos observan a la desconocida, y solo le doy un asentimiento. No la conozco y sinceramente no me interesa, además que jamás la he visto.
— Ven aquí hijo — me acerco a ella, guardo la distancia — Me gustaría presentarte a Sasha Woolsey, es de quien te hable — fulmino a mi madre con los ojos y miro la elegante mujer que parece no querer quitarme los ojos de encima.
— Kate, ven conmigo necesitamos hablar — ignoro totalmente a la mujer y a mi madre, sinceramente no me interesa y mi hermana me sigue.
— Aarón, ¿no piensas siquiera saludarme? — reprocha la mujer desconocida.
Inspiro lo suficiente para contener las ganas de lanzarme encima de ella, pero para arrancarle el cuello.
— Señorita Woolsey — saludo y vuelvo mi atención a mamá — Luego hablaremos de esto, ahora estoy demasiado ocupado.
Salgo de la terraza dejando a mi madre sumamente molesta por mi actitud, poco cortés que demostre delante de aquella mujer. Kate, camina hacía mi y se despide de mi madre.
— Dios madre, ya escuchaste al hermano mayor — da un beso en la mejilla — Me necesita, así que iré — sus ojos escanean a la mujer que de pronto parece apenada — Señorita, espero volver a verla y fué un gusto conocerla — dice mi hermana y se acerca a mi dejando a mi madre sola con su elegante invitada.
Camino fuera de su campo de visión y cuando mi pelinegra hermana se coloca a mi lado, puedo ver su cara de fastidio.
— ¿Sucede algo? — averiguo.
— Te agradezco por salvarme — dice — Mamá y esa señora no hacían más que hablar de tonterías banales, llenas de superficialidades que no entiendo y además que me parecen un total fastidio.
— Parecías estar a gusto allí — me burlo de ella y vamos directamente a mi despacho.
Mi lugar de trabajo es aquí en casa, afortunadamente es grande así que nada interfiere con mis cosas. Entramos y veo que mi hermana se queda afuera, dando un par de golpes a la puerta esperando que le dé mi aprobación para que entre.
— Pasa de una vez pequeña tonta — me siento detrás de mi escritorio, doy cuenta lo bonita que es mi hermana, es una loba muy hermosa de lacia melena negra como la noche y carraspea llamando mi atención, la cual tiene desde un principio.
— No pareces de buen humor hermanito — dice con una risita burlona.
— Sinceramente no lo estoy — confieso.
— Dime algo, ¿acaso tu mal humor se debe a cierta Omega de caballo castaño? — entrecierro los ojos ya que no se le escapa nada a está mujer.
— No sé de qué estas hablando — me hago el desentendido.
— Siendo así, entonces no quiero que me culpes, ya que simplemente hice lo que me pediste — dice defendiéndose como si fuera a reclamar por algo y se cruza de brazos.
Mi hermana no entiende mi actitud, la verdad es que la hipocresía que hay en mi familia no deja de sorprenderme. Le pedí que cambiara a Violet de su puesto de trabajo y así podía mantenerla cerca de mi y vigilar a la chica. El rechazo hacía mi loba, solo por ser una Omega mestiza, hace que mi hermana piense que no tiene sentido, que es completamente injusto ser infeliz solo por mantener a un montón de lobos ancianos contentos.
Ser el Alfa de Red Moon, no es hacer lo que se me dé la gana y eso tuve que aprenderlo a las malas.
— Entonces, ¿qué te pareció la rubia que trajo mamá? — comenta sentándose frente a mí al ver que no he dicho una palabra sobre eso.
Solo pensarlo, gruño hastiado de que mi madre siga insistiendo en lo mismo. — No estoy interesado en buscar pareja — suelto dejando claro mi situación.
— Pues, no es lo que nuestra madre piensa hermano — hace una mueca de fastidio — Hace un año que tomaste el lugar de nuestro padre, y sabes lo que eso significa, Aarón.
— Lo sé perfectamente.
— Eres un líder y todo líder necesita a su luna — esconde una sonrisa y sé muy bien a donde va con lo siguiente que dice — Aunque claramente ya tú tienes a tu propia luna, yo solamente…
— ¡No se te ocurra terminar la maldita frase, Kate! — golpeo el escritorio — Tú más que nadie sabes que mi mate es un puto error, que no debió pasar y que no puedo elegirla como mi luna siendo una mestiza — aprieto la mandibula — Si llegará a permitirlo, seré la jodida burla de todos los demás.
Siento que rompere el escritorio en algún momento con la fuerza que ejerzo sobre él. Estoy harto de toda está mierda.
— Realmente te desconozco hermano — dice con esa dulce voz — Antes, nada de este tipo de cosas te hubieran importado, cuando acepte ponerla como tú secretaria pensé que cambiarías de opinión.
— Kate…
— Sabes perfectamente que solo lastimas a esa chica con tu rechazo. Si no querías ese lazo, ¿por qué la marcaste? Completaste esa unión.
— Kate, tú mejor que nadie sabes que hay reglas en este lugar y se respetan — le recuerdo.
— Ya lo sé, pero…
— También sabes que la luna de la manada debe ser una mujer fuerte, no una Omega híbrida y el consejo no la aceptará — hago una pausa para no ahogarme con mi propia ira — Aunque para mi desgracia y la de ella, Violet es mi mate y no puedo dejar que nadie más esté con ella, es mí loba y de malas por ella, nadie va a tocar lo que es jodidamente mio, Kate — digo formando mis manos en puños.
— ¿Si te das cuenta lo cretino que acabas de escucharte’ — pregunta con ironía y entrecierra los ojos como si quisiera golpearme por mi actitud tan arrogante y patán.
— No eras así antes — comenta.
— Si, si ya sé que soy lo peor — finjo una sonrisa — Pero, tristemente no hay nada que hacer, esto es lo que hay y punto — blanquea los ojos — Y no me importa escucharme o ser un cretino hermanita — niega con la cabeza — Y si no te importa, es mejor que cambiemos de tema o te vas de aquí.
— Eres un idiota, pues como quieras — dice sin ganas, pero está molesta.
— Necesito reunir al consejo, hay muchos lobos solitarios que están llegando a Grayville y los ánimos están caldeados con los forasteros.
— ¿Necesitas algo más? — pregunta sin ganas.
— No, por supuesto que nada más — le hago una señal para que se vaya de mi despacho — Ahora, puedes irte y dejarme en paz — le entrego un folder a mi pequeña hermana que lo toma de mala gana antes de salir de mi despacho.
Una vez que me quedo completamente solo, me llevo las manos a la cabeza frustrado por todo esto. Quisiera arrancarme los cabellos ya que mi hermana tiene razón por más que no lo acepte. Soy un completo idiota con Violet, ella no se merece todo esto que está pasando, pero lo peor es que no puedo dejarla sola. Primero, porque para bien o para mal es mi loba, solamente mía. Y en segundo lugar, porque no dejaré que nadie la toque mientras yo exista.
Es mí pastelito, y también quiero tenerla cerca de mi, como un puto egoista que necesita protegerla de todos los posible peligros que corre al ser una mate de un alfa como yo.
Violet corre mucho peligro, no puedo dejarla desprotegida, así que es a mí manera quiera o no lo quiera.
