Capítulo 111 CXI

El campo árido de la zona occidental se extendía más allá de las almenas como un inmenso cadáver desollado bajo un cielo plomizo que se negaba a llover o a despejarse. Era un páramo de rastrojos secos, tierra agrietada y colinas calvas que exhalaban el hedor perenne de las salinas cercanas. 

Desde ...

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