Capítulo 112 CXII

El siervo pertenecía a la reina, y esa propiedad carnal era el eje de su existencia nocturna.

Las grandes puertas de bronce de la sala del cónclave real resonaron bajo el impacto de los alabarderos, un eco sordo y metálico que simulaba el hecho de mil escudos chocando en la línea de batalla de una ...

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