Capítulo 17 XVII

El Conde podía sentir el latido frenético de la yugular de la reina incluso a través de la distancia que marcaba el protocolo; sus colmillos le ardían en las encías, una pulsación dolorosa y eléctrica, hambrientos por perforar la porcelana de su piel blanca y probar aquel icor dulce, tibio y regio q...

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