Capítulo 31 XXXI

El niño le observaba desde la inmovilidad de una estatua tallada en barro, sangre seca y escarcha. Había algo en la forma en que el noble caballero cabalgaba —esa rectitud impostada de quien nunca ha tenido que luchar por el aire que respira, ese orgullo de seda y heráldica que pretendía ocultar la ...

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