Capítulo 34 XXXIV

Las partes se dividieron al caer el ocaso, cuando el sol se hundió en el horizonte como una herida abierta que se desangra. Una paz falsa, una tregua armada y pactada por un mutuo acuerdo de agotamiento, se extendió sobre el campo de batalla. Pero el Rey de Northumbria no se confiaba. Sabía que los ...

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